martes, 12 de febrero de 2013

Let it be.

Estoy casado, hace exactamente seis meses, pero desde que nos casamos hay algo entre nosotros que se rompió, algo cambió. Lucía no es la misma de siempre conmigo, siento que nunca me amo, o que dejo de hacerlo. Y lentamente yo también estoy comenzando a hacerlo.
Ya no nos miramos a los ojos como antes, ya no se me da vuelta el mundo cuando nos besamos, ya no disfruto estar con ella, ni charlando, ni íntimamente.

Pedro- ¿A vos te parece que podemos seguir así Lucía? (Dije gritando)
Lucía- ¡No me grites Pedro! ¡Yo te amo!
Pedro- No se nota Lucía, ya nada es como antes. ¿No te das cuenta?
Lucía- Sí, y me duele.
Pedro- ¿Y te pensas que a mí no? (Suspire) Pero te juro que así no puedo aguantar más, puse todo de mí para que esto funcione. Pero no.
Lucía- ¿Me estás dejando?
Pedro- Sí Lucía, no puedo más seguir así. (Dije con los ojos llenos de lágrimas)
Lucía- Sos una mierda. (Me grito, llorando y se fue. Dando un portazo)

Me sentía ¿Liberado? Hace días que necesitaba hacer esto. Agarre mi campera, las llaves, el celular y salí rumbo a un bar. Pedí un fernet, que fueron dos, que fueron tres, que fueron cuatro. Una cerveza, la más grande de todas. Y un whisky. (Qué en realidad no sé cuántos fueron)
Apoyaba mi cabeza sobre mis brazos, los cuales estaban apoyados en la mesa. Lloraba, como un nene de cinco años. Sabía que si con Lucía era un no, era un no, y para siempre.
Estaba inmerso en mis pensamientos cuando siento que una mano se apoya sobre mi espalda.

"Pepe…" Susurró suavemente en mi oído...

Suspire. ¿Quién era ella? La única mujer que había estado conmigo siempre. Nos conocíamos desde que tengo memoria. Desde que somos dos nenes, dos piojos. Fuimos, somos y seremos incondicionales, como amigos, y como algo más. Pero no funcionamos como pareja, ya lo intentamos y no… Pero, por suerte pudimos separar las cosas y nuestra amistad sigue igual que siempre.

Paula- Hey. Pepe. ¿Qué pasa? (Me abrazo por la espalda, sentándose en la misma silla que yo)
Pedro- Me pelee con Lucía, para siempre. (Ella me abrazo más fuerte y apoyo su mentón en mi hombro)
Paula- ¿Estás seguro que para siempre?
Pedro- Sí, sabes que con ella no hay vuelta atrás. (Dije en medio de lágrimas)
Paula- ¿Y  era necesario tomar así Pedro?
Pedro- Sabes que soy así…
Paula- Pedí la cuenta que nos vamos a mi casa.
Pedro- No Pau, no. No quiero joderte.
Paula- No me jodes nene. Sos mi amigo, quiero bancarte. Dale. Necesitas descargar con alguien.
Pedro- Gracias…
Paula- Tonto. No agradezcas.

Nos subimos a su auto y fuimos a su departamento. Sinceramente, lo único que hice en todo el viaje fue llorar.

Paula- Anda a bañarte que preparo café para los dos y charlamos. ¿Te parece?
Pedro- Bueno, ya vengo.
Paula- Tranquilo. ¿Sí? (Puso su mano sobre mi pecho y yo la abracé, llorando cada vez más. Solo me abrazo, dejando que me descargue) Tranquilizate un poco Pepe.
Pedro- No puedo Pau, se me derrumbo toda la vida feliz que me había armado.
Paula- No podes ni hablar Pepe. Anda, bañate y tranquilízate un poco, te va hacer bien. (Me dijo separándome un poco de él) Dale, tranquilo.
Pedro- Te quiero Pau.
Paula- Yo también Pepe. Pero no te pongas melanco, dale. (Ella y su manía de ser tan dura, yo solo sonreí y me fui a bañar. No era la primera vez que lo hacía en su casa, ni era la primera vez que me encontraba en ese bar en este estado)

Las gotas de agua chocaban contra mi nuca, mi cabeza, con el afán de tranquilizarme. (O ese era el efecto que yo pretendía que produzcan) pero creo que no lo iban a lograr.
Mi cabeza explotaba, no paraba un solo segundo. Me bañe lo más rápido que pude, necesitaba sacar todo afuera, y que ella me ayude a aclarar un poco todos mis pensamientos.
Me esperaba en su habitación, con dos tazas de café bien calientes. Era pleno invierno.

Paula- Veni Pepe. (Dijo sentada en su cama, con su espalda contra la pared y yo me senté a su lado. Nuestras piernas estaban sobre la silla del escritorio y ella me ofreció el café)
Pedro- Gracias. (Dije agarrando la taza y tomando un sorbo)
Paula- ¿Un poco mejor?
Pedro- No… (Suspire) Me siento horrible. No sé qué hacer, ni tengo a donde ir.
Paula- Ahora estás acá, no te preocupes por eso ahora. Preocupate por estar un poco mejor Pedro, mira cómo estás, vos no sos así.
Pedro- Me acabo de separar de quién creí que era el amor de mi vida Paula.
Paula- Lo sé, pero si ella no supo aprovecharte… (Vive tirándole palos a Lucía, a veces llego a creer que le siguen pasando cosas conmigo, y lo peor es que no sé si a mí me pasa lo mismo)
Pedro- Para, tampoco la basurees a ella.
Paula- Perdón Pedro, pero odio verte así. Me hace mal.
Pedro- (La abrace por el costado) Sos muy fría, pero cuando queres sos tan tierna. (Ella sonrió y yo bese su mejilla)
Paula- Bueno, ahora meloso. Melanco, meloso. Pedro. ¿Te sentís bien? (Pregunto riendo y yo también reí)
Pedro- No Pau.
Paula- Bueno, está bien. Dejemos de joder y descargate, yo te escucho…
Pedro- Vos sabías que con ella las cosas no venían de lo mejor… (Ella asintió con su cabeza) Igualmente, yo siento que algo cambió entre nosotros después de que nos casamos. Como que dejo de amarme como antes, dejamos de ser esos novios inseparables, que se escuchaban, se contenían y se amaban a pesar de todo. Y no sé, ahora pienso que quizás antes éramos así porque éramos novios, y no nos importaba nada. Y cuando nos casamos, fue como que quisimos ir en serio con la relación y no lo soportamos.
Paula- Yo sé que vos la amas Pepe, pero quizás no sea la mujer de tu vida… Y aunque eso te duela, puede ser que sea la realidad. Y lo sabes… Y sé que lo dudas desde hace un tiempo. ¿O no? (Asentí con su cabeza) Deja que pase un tiempo, date un tiempo vos para que puedas darte cuenta que es lo que verdaderamente sentís. Dejarlo ser.
Pedro- ¿En dónde Pau? No tengo donde ir. Si me vuelvo para Mármol estoy lejísimos del laburo.
Paula- Emm… ¿Acá?
Pedro- No quiero joderte Pau.
Paula- ¡Nene! ¡No molestas! Además de que estoy solísima acá, me haría bien un poco de compañía. Dale. Además, si te estoy invitando es porque no molestas.
Pedro- ¿Segura?
Paula- Sí Pedro, no seas histérico. (Reímos)

Finalmente acepte la propuesta de mi amiga y me instale en su casa, por casi dos meses…
Nuestra relación estaba… ¿Rara? Raro era todo, seguíamos siendo esos amigos que se cuentan absolutamente todo, pero con alguna especie de histeriqueos, que no logro terminar de descifrar, Paula es una mina demasiado fría, es muy difícil llegar a saber qué es lo que verdaderamente siente, y más cuando estamos ‘jodiendo’

Yo estaba en lo que sería mi habitación, llorando, acostado en la cama, boca abajo y abrazando la almohada. Sentí que ella entró sigilosamente y se arrodilló a mi lado.
Paula- Pepe, no puedo verte más así. (Dijo muy dulce y acarició mi pelo) Decime que puedo hacer por vos.
Pedro- Nada Pau, ya estás haciendo demasiado.
Paula- (Quién no dejaba de jugar con mi pelo) ¿No queres que salgamos un rato?
Pedro- No tengo ganas… No tengo ganas de nada. ¿Te enojas si te pido que me dejes solo?
Paula- (Beso mi mejilla) Cualquier cosa me llamas.
Pedro- Gracias Pau.
Paula- No agradezcas tonto… (Y se fue)

Digamos que Pau nunca fue tan cariñosa conmigo…

Pedro- Pau… ¿En serio no te jode que me siga quedando acá? Siento que te estoy invadiendo demasiado.
Paula- ¡Basta con eso Pedro! Me encanta que estés acá.
Pedro- Pero vos siempre fuiste muy independiente, de hacer lo que tenes ganas y siento que conmigo acá no podes.
Paula- Yo elijo que vos estés acá Pepe, te lo propuse yo. No pienses en eso, me hace bien que estés acá.
Pedro- ¿Te hace bien? (Pregunte dudoso)
Paula- (Rio nerviosa) Sí, como antes… inseparables… (Respondió demasiado nerviosa)

¡Ai Dios! ¿Esta mujer me está mandando señales que yo no sé ver? Nunca estuve tan confundido. ¿Por qué vuelvo a sentir cosas cada vez que la tengo cerca? ¿Por qué me siento atraído otra vez por ella? ¡Si hasta hace dos meses amaba a Lucía!

Pau cocinaba, cantando y bailando, muy concentrada y cuando la vi, empecé a reírme.

Paula- ¡Pedro! ¡No te rias!
Pedro- Bueno, perdón. Seguí, seguí que sos muy linda. (Y ella sonrió, con sus mejillas sonrojadas)
Paula- Gracias…
Pedro- Te dejo.
Paula-No, veni. ¡Quedate! (Dijo llenándome de harina)
Pedro- Ah, no Paula. No sabes con quién te metiste. (Y metí mi mano en la harina y se la apoye en su cabeza, riendo. Pero ella se enojó e hizo lo mismo) Cuidado Chaves. Esto te puede salir muy caro.
Paula- No te tengo miedo Alfonso. (Dijimos riendo y seguimos tirándonos harina, hasta que ella agarró el paquete de salsa y yo la pare)
Pedro- No te vayas al carajo. (Le dije riendo)
Paula- ¡Ufa! Hace mucho que no te reías así, no seas corta mambo.
Pedro- Pero no me tires salsa nena. (Y ambos empezamos a reír)
Paula- Bueno, está bien. (Dejo el paquete de salsa y agarro un papel para comenzar a limpiarme, y yo hice lo mismo)
Pedro- ¿Te das cuenta que estamos jugando con fuego, no?
Paula- Sí. Pero… ¿Quién te dijo que no me quiero quemar? (Dijo pícara  y yo sonreí)
Pedro- Pau… ¿Vos me estás hablando en serio? No estoy como para joder, ya me lastimaron demasiado.
Paula- ¿Todavía no te diste cuenta Pedro? ¡Sos lento nene eh! (Rio) Nunca deje de quererte, ni de amarte. Y sé que lo nuestro no funcionó, pero nunca pude dejar de amarte. Y no te das una idea de todo lo que sufrí cuando vos me contabas toda tu historia con Lucía… (Me confesó con los ojos llenos de lágrimas) No pretendo que te pase lo mismo que a mí, necesitaba que lo sepas, y espero que esto no arruine nuestra amistad. Porque no podría vivir sin vos…

Me dejo realmente helado, pero una parte de mí sonrió muy sinceramente al comprobar que mis sospechas eran ciertas, y no sé si fue por impulso o necesidad pero me encontré besándola. Volviendo a unir nuestros labios…

Paula- No Pedro, no. (Se separó de mí llorando) No quiero que arruinemos nuestra amistad por lo que me pasa a mí.
Pedro- Para Pau. No llores. (Seque sus lágrimas y me acerque más a ella, chocando nuestras frentes) Yo creí que no me pasaba más nada con vos, pero me equivoque Paula. Nunca deje de amarte, pero recién ahora puedo verlo. (Y la tome por sus mejillas)
Paula- No juegues conmigo, por favor.
Pedro- Nunca lo haría, sos la persona más especial que tengo en la vida. Siempre lo fuiste. Estuviste conmigo siempre, a pesar de todo. Con intentarlo no perdemos nada. ¿O sí? No somos los mismos de antes…
Paula- Crecimos, maduramos. Antes éramos dos pendejos.
Pedro- Por eso… (La acerque más a mí y ella me abrazo por la cintura)
Paula- Prometeme que no vamos a forzar nada como ya lo hicimos.
Pedro- Te lo prometo… (Ella sonrió, yo sonreí) Hay que dejarlo ser.
Paula- Let it be.

Y volvimos a besarnos, pero esta vez fue… distinto. En ese beso nos reencontramos, en ese beso volvimos a amarnos.

Pedro- Nunca deje de amarte Pau.
Paula- Yo tampoco Pepe. (Sonreímos y volvimos a besarnos)

Y así fue, como aunque no lo hayamos buscado, volvimos a estar juntos, volvimos a amarnos.
Tan solo, había que dejarlo ser. El tiempo siempre nos da respuestas, el tiempo siempre nos da la razón. El tiempo nos hizo notar que nos seguimos amando, que nunca habíamos dejado de hacerlo, que había que dejarlo ser.

-----------------------

Acá el corto que tanto pidieronnnn, no era la idea original pero quedó esto, que demasiado no me convence, pero buen... por favor COMENTENLO ;)

domingo, 3 de febrero de 2013

Una noche mágica

¿Qué chica no sueña con su fiesta de quince? ¿Qué chica no sueña con ser princesa una noche?
¿Con ponerse un vestido hecho a su medida? ¿Con sacarse fotos y ser la protagonista por una sola noche?
Mi noche había llegado, ya estaba casi lista para entrar al salón. Me mire al espejo y algunas lágrimas inundaron mis ojos, pero las seque rápidamente, no quería arruinar mi maquillaje.
Sé cuánto se habían esforzado mis padres para poder tener esta noche, y era increíblemente feliz.
Escuche que tocaron la puerta.
Paula- Pasa.
Miguel- ¿Estás lista? (Dijo con una sonrisa y asentí con mi cabeza, acercándome a él) No puedo creer que estés tan hermosa mi amor.
Paula- Y yo no puedo creer que mi sueño se esté haciendo realidad, gracias pa.
Miguel- No tenes que agradecérmelo, de solo ver tu sonrisa ya es suficiente. (Volví a sonreír y nos tomamos del brazo. Sinceramente, estaba muriendo de nervios, subí las escaleras que llevaban al salón de su brazo y no podía dejar de temblar, aunque en el camino reía porque la escalera era muy angosta y papá pisaba mi vestido)

En el último tramo de la escalera caí en la realidad, estaba entrando a mi fiesta de quince. Mi sueño se estaba haciendo realidad. Subi mi mirada y al ver allí a todas las personas que amaba y que formaban parte de mi vida provocó que una emoción enorme me invada  y que mis ojos se llenaran de lágrimas en tan solo un instante.
Abracé a papá y nuevamente le agradecí, a mamá, a mi hermana y a mis mejores amigas, que eran como mis hermanas. Abuelos, tíos y por fin a quien estaba esperando abrazar desde que entre.

Pedro- Sos una princesa. (Dijo abrazándome fuertemente y besando mi mejilla)
Paula- Gracias mi amor. (Dije con la voz quebrada)
Pedro- No llores hermosa…
Paula- Te amo muchísimo Pedro, gracias por estar acá, a pesar de todo…
Pedro- No me lo tenes que agradecer, nunca me hubiese perdonado no estar con vos en una noche tan especial, menos por la vergüenza  Te amo. (Nos separamos y nos sonreímos y él seco suavemente mis lágrimas) No te arruines el maquillaje. (Dijo riendo) Estás hermosa, de verdad.
Paula- Gracias. (Sonreí y lo bese, sin importar mi alrededor) Te amo.
Pedro- Te amo. (Volvimos a besarnos y me acerque a abrazar a mis primas que estaban a mi lado)

La noche comenzó a suceder, y yo no podía ser más feliz. Estaba siendo todo como siempre lo había deseado, como siempre lo había soñado. Estaban conmigo todas las personas que eran parte de mi vida, toda la gente que amaba. Estaban acá, por mí, y la estaban pasando bien.
Por un momento me aleje, solo un poco de la pista de baile para observar la escena, escena que sin duda quedaría en mi memoria para siempre.

Pedro- (Me sorprendió abrazándome por la espalda y deposito un beso en mi hombro) ¿Por qué estás acá?
Paula- Solo observaba, estoy muy feliz, no puedo creerlo. (Pose mis manos sobre las suyas)
Pedro- Me encanta verte así Pau… ¿Te enojas si te saco diez minutitos de tu fiesta? Necesito darte algo, pero en privado.
Paula- ¿Cómo me va a molestar? Me encanta… (Dije sonriendo)
Pedro- (Beso mi mejilla) Yo ahora bajo, baja cuando quieras… te espero en la habitación.
Paula- Dale, en un ratito bajo para cambiarme el vestido. (Me di vuelta para besarlo y él se fue. Justo comenzó a sonar una canción de Daddy Yankee que amaba y me acerque para bailarla con mis amigas, cuando finalizo, baje)

Paula- Permiso…
Pedro- Pasa bonita.
Paula- (Entre y cerré la puerta) Perdón que tarde…
Pedro- No pasa nada. (Se acercó a mí y me abrazo por la cintura) Estás hermosa, de verdad. No puedo dejar de mirarte.
Paula- No me digas así que me pones colorada. (Dije sonriendo y lo bese) Igual vos no te quedas atrás, ese traje te queda hermoso también.
Pedro- (Me tomo de la mano y quedamos frente al espejo) De repente me imagine el día que estemos así de lindos los dos pero porque nos vamos a casar… Y ya sé que hoy somos dos pendejos algo inmaduros y quizás no tengamos demasiada idea de lo que es la vida. (Reímos) Pero… (Me tomo de la cintura, haciendo que quedemos enfrentados y yo lo tome por su cuello, jugando con el pelo de su nuca) Yo estoy demasiado seguro de que te amo Paula, y de que no sos la noviecita de la adolescencia. Estoy seguro de que sos el amor de mi vida, la mujer de mi vida, y estoy seguro de que este amor no va a morir. Nunca. Y por eso… (Me beso) Tengo algo para vos… (Saco una cajita de su bolsillo y la abrió, era una cadenita con un dije en forma de corazón y yo sonreí) ¿Te la puedo poner en símbolo de amor eterno? (Yo asentí con mi cabeza y mis ojos llenos de lágrimas. Él se posó detrás de mí y me la puso, un poco torpe, se nota que es hombre. Reí internamente y me abrazo por la cintura, depositando besos en mi espalda, en mi nuca, en mi cuello. Yo cerré mis ojos, suspirando y posando mis manos sobre las suyas)
Paula- Te amo tanto mi amor. Y yo también estoy segura de que te amo y para siempre.
Pedro- Para siempre. (Me di vuelta y nos unimos en un beso que fue… mágico. Distinto a todos los demás) Te amo.
Paula- Te amo. (Volvimos a besarnos y nos abrazamos)
Pedro- No quiero seguir robándote tiempo de tu fiesta amor.
Paula- (Reí) Sos un amor. (Bese su mejilla) ¿Me dejas que me cambio el vestido y después entrego las velas? Te anticipo que si lloras te mato.
Pedro- ¿Me vas a dar una vela?
Paula- Obvio mi amor… ¿No lo habías pensado?
Pedro- Pensé que te iba a dar vergüenza, no sé.
Paula- Mucha, pero no puedo no dártela. (Lo bese) ¿Me esperas afuera y subimos juntos?
Pedro- Dale. (Me beso y salió)

Me cambie y cuando me vi al espejo mis ojos volvieron a llenarse de lágrimas. La felicidad me recorría todo el cuerpo, y más con lo que acababa de pasar con Pedro.
Salí y lo tome de la mano.

Pedro- Sos una princesa amor, de verdad.
Paula- Gracias. (Bese su mejilla) Gracias por estar conmigo, esta noche y siempre. (Tome su mano más fuerte)
Pedro- Toda la vida. (Toco mi dije y sonreí)
Paula- Te amo muchísimo.
Pedro- Te amo más. (Nos besamos y él secó las lágrimas que recorrían mis mejillas) No llores bonita, que si te arruinas el maquillaje no quiero que sea mi culpa. (Reímos)
Paula- ¿Vamos?
Pedro- Vamos. (Subimos tomados de la mano y ya estaba todo preparado para  la ceremonia de las velas… comencé con la de papá, luego la de mamá, a mi hermana, a Lu, Caro, Anto y Maru, mis mejores amigas, a mi prima, a mi madrina, mi padrino, mis abuelos, a mi tía, a Marian y Tomi, mis mejores amigos, y la última era la de Pepe)

Paula- (Suspire antes de empezar) Bueno… y la última es para alguien especial, muy especial. (Lo busque a Pepe y nos sonreímos) Y me da mucha vergüenza, asique por favor, ayúdenme. (Reí) Pedro, mi amor, gordito. (Reí con mis mejillas rojas como un tomate) Se me complica muchísimo poner en palabras todo lo que siento por vos, porque es algo que nunca imagine sentir, y menos a esta corta edad… (Y mis ojos se llenaron de lágrimas y tome aire antes de quebrarme) Te amo Pedro, con mi corazón, con mi vida, con el alma… y estoy muy segura de que esto va a ser para siempre, de que vos sos el hombre de mi vida. (Y las lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas, y note que por las de Pepe también) Gracias por siempre estar para mí, por hacerme bien siempre que lo necesito, por escucharme, por bancarme. Gracias por enamorarme cada día un poco más, gracias por cada beso, por cada abrazo, por cada sonrisa. Gracias por amarme. Gracias por hacerme tan feliz… (Y ya no podía hablar más, vi que él se levantó y yo corrí a abrazarlo) Te amo Pedro. (Dije llorando y me abrazo aún más fuerte)
Pedro- Te amo mi amor. (Nos separamos solo un poco y nos besamos. Podía escuchar de fondo aplausos, pero lo único que me importaba en aquel momento era él, y eso mágico que nos unía…)


-------------


Si lo leen y comentan, agradezco ;)

viernes, 1 de febrero de 2013

Errores cometemos todos


Acostada en mi cama, tapando mi rostro con una almohada (No sé de quién me escondía) Y sin lograr dejar de llorar. Hacía horas que las lágrimas habían inundado mis ojos y que humedecían mis mejillas.
Todo en mi vida estaba mal. Mis estudios, mi familia, y mi relación con mi novio. Solo pedía que una me salga bien, una.
Mi familia hacía casi un mes que se había ido a vivir a La Pampa por un trabajo de papá, con mis hermanos ya que eran menores, pero yo me quede en Buenos Aires, por mi carrera y por mi novio.
Mi carrera iba de mal en peor y ni hablar de la relación con Pedro.
Había desaprobado los últimos 4 parciales que di, y sé que fue por mi culpa, porque no pude prepararlos, porque la angustia convive conmigo, y no puedo controlarla.
No sé hace cuantas horas que estaba llorando, pero necesitaba hacerlo, necesitaba sacar afuera toda la mierda que tenía acumulada.
Hacía casi una semana que no sabía nada de Pedro, y eso era algo que más que hacerme mal, me partía al medio.
Y encima, volaba de fiebre. Mi maldita costumbre de somatizar todo lo que me pasa.

Por fin me decidí a levantarme y al verme al espejo sinceramente me asuste de mi aspecto, me duche, disimulando mis infinitas lágrimas con las  gotas de agua que caían sobre mi cabeza.
Me cambie y me hice un rodete, de lo que menos tenía ganas era de peinarme.
Me dirigí a la cocina para tomar un poco de agua cuando el sonido del timbre me descoloco.
Me acerque a la puerta y mire por el ojo de la cerradura. Pedro. ¿Qué hacía acá?

Paula- Si viniste a pelearte, ni te gastes. No te voy a abrir. (Dije en medio de lágrimas)
Pedro- Estás llorando Paula. ¿Me abrís? Por favor.
Paula- Me gritas y te echo. (Abrí la puerta y me dirigí al living) Al fin se dignó a aparecer el señorito…
Pedro- ¿Qué? ¿La única que tiene derecho de enojarse sos vos? ¿Yo no?
Paula- Que me enoje no quiere decir que no sienta más nada por vos Pedro, y fue horrible estar una semana sin saber nada de vos. (Me deje caer en el sillón)
Pedro- Digamos que tampoco me estás recibiendo demasiado bien como para que yo tenga ganas de venir.
Paula- ¿Cómo queres que te trate después de todo lo que me dijiste Pedro? (Dije con bronca y él bajo su mirada)
Pedro- Tampoco hice todo yo Paula.
Paula- Obvio que no, las relaciones siempre son de a dos.
Pedro- Entonces no me eches toda la culpa a mí. (Se sentó a mi lado)
Paula- Vos empezaste con todo. ¿Qué yo te metí los cuernos? Pedro. ¿Vos me estás jodiendo? ¿En serio me crees capaz de algo así? Hubiese jurado que me conocías. (Seque mis lágrimas) Pedro… (Suspire) Yo te amo y estoy segura de que sos el hombre y el amor de mi vida. Nunca podría serte infiel, nunca. Y que pienses eso de mí me duele muchísimo.
Pedro- Perdóname, no sé porque lo creí, estaba cegado por esa pendeja de mierda.
Paula- ¿Y elegiste confiar en esa pendeja en vez de en tu novia?
Pedro- Fui un tarado, y lo sigo siendo.
Paula- Te juro que intentó entenderte y no puedo, es imposible.
Pedro- Perdoname, te juro que no sé qué decirte.
Paula- No vas a arreglar nada con palabras. Ojala todo se sanará con un simple perdón. (Y escondí mi cara en mis rodillas, llorando cada vez más. Sentí su mano sobre mi espalda, intentando contenerme y en ese momento me di cuenta de cuánto había extrañado el contacto de su piel)
Pedro- ¿Puedo darte un abrazo?
Paula- Por favor. (Dije abatida y él me abrazo con cuidado, sobre su pecho, yo me acomode en el sillón, hecha un bollito y con mi cabeza sobre su pecho. Sentí que mientras me abrazaba con fuerza pero con dulzura a la vez con su brazo derecho, comenzó a acariciar con suavidad mi pelo y mi espalda. Era increíble lo bien que me hacía sentir estar así, en sus brazos, en mi lugar) Odio que sepas como tranquilizarme, odio no poder vivir sin vos. Odio necesitarte siempre. (Dije con furia)
Pedro- Y yo me odio por lo que te dije. Por lo que pensé.
Paula- No hables más, por favor. (Dije cerrando mis ojos e intentando olvidar todo, intentando serenarme. Y así estuvimos por un largo rato hasta que por fin mi respiración se normalizó, y mis lágrimas ya eran más espaciadas)
Pedro- Estás hirviendo Pau… ¿Tenes fiebre?
Paula- Puede ser, sabes que somatizo todo.
Pedro- ¿No queres tomar un ibuprofeno?
Paula- No, ahora no…
Pedro- ¿Y a vos te pasa algo más Pau?
Paula- Y odio que me conozcas tanto. (Dije sonriendo y secando mis lágrimas) Desaprobé los 4 parciales que di esta semana. (Suspire) Y extraño demasiado a mis viejos y a mis hermanos. Pero te juro que estar así con vos es lo que más me duele. (Me incorpore a la situación)
Pedro- Decime que puedo hacer para revertir todo esto.
Paula- Si lo supiera te lo diría, porque no soporto más esta situación. Te extraño y te necesito todo el tiempo. Necesito que todo vuelva a ser como antes, solo vos y yo. Solo lo que nos une, sin que nos importe más nada. Sin que haya terceros.

Me agarró por la cintura, y antes de que pueda reaccionar unió sus labios a los míos. No podía negarme, era lo que necesitaba, volver a sentir el exquisito sabor de sus besos. Volver a sentirlo.
Sentir que nada entre nosotros había cambiado, que nada se había roto.
Pero me separe, llorando y salí corriendo, para encerrarme en mi cuarto. No me iba a convencer con un simple beso, me lastimó, y demasiado.
Hace semanas que lloro todos los días por él, porque desconfió de mí. No lo iba a perdonar con un simple beso.

Pedro- (Intento abrir la puerta) Pau, abrime, dale.
Paula- Andate Pedro. Quiero estar sola.
Pedro- No seas pendeja, no vamos a arreglar nada si nos seguimos peleando o evitando.
Paula- Pero tampoco vas a arreglar todo el daño que me hiciste con un beso Pedro. Ya no soy la misma boluda de antes.
Pedro- ¿Podes abrir la puerta? (Abrí la puerta y me senté en la cama) ¿Podes tranquilizarte y dejar de llorar un poco? No sé por qué me hago la idea de que estás así hace una semana, o más…
Paula- Porque me conoces.
Pedro- (Acarició mi mejilla) No quiero que hablemos así…
Paula- No puedo tranquilizarme, al menos hasta que no arreglemos algo.
Pedro- ¿No queres que hablemos mañana?
Paula- No, mientras más tiempo pase va a ser peor… Ya vengo. (Me levante y me fui al baño. Lave mi cara reiteradas veces con agua helada, intentando serenarme. Me seque con una toalla, presionándola contra mi cara y descargando todo lo que tenía adentro en un grito para salir y por fin, hablar con él. Hablar de verdad)

Pedro- Pau, ya sé que tuve una actitud de mierda, y que fui un pelotudo en creer en esa mina antes que creer en vos. No sé porque me cegué así, y lo que más me duele de todo esto, más que estar a punto de perderte es todo el daño que te hice, o que te sigo haciendo, te juro que no hay nada que soporte menos en el mundo que verte llorar, y si es por mi culpa me parte el alma. Y no sé qué hacer para remediarlo. Sé que un simple perdón no sirve…
Paula- Vos ponete en mi lugar, y pensa que hubiese pasado si yo desconfiaba en vos. ¿Me perdonarías con un perdón?
Pedro- No, y no te juzgo por eso. Pero necesito saber qué hacer para recuperarte, no me perdonaría nunca el perderte.
Paula- Y yo no me perdonaría nunca, el no perdonarte. Pero ahora no puedo…
Pedro- Está bien, te entiendo. Pero al menos déjame quedarme con vos un rato.
Paula- Si no me besas de prepo como recién.
Pedro- Perdón, pensé que así podía arreglar algo.
Paula- Te juro que quisiera poder decirte que ya está, pero… (Volví a angustiarme)
Pedro- Tranquila… (Tomo mi mano) Te entiendo. (Silencio bastante incomodo) ¿Queres que cenemos?
Paula- No me pasa ni una miga de pan. Quiero dormir. ¿Te enojas?
Pedro- ¿Me puedo quedar con vos?
Paula- Mmm…
Pedro- Hey, tranquila. No va a pasar nada. (Yo no dije nada y me saque las zapatillas, para acostarme) ¿No queres cambiarte?
Paula- No, así estoy bien.
Pedro- No me molesta salir.
Paula- Si me das tiempo para pensar te digo que te vayas.
Pedro- Bueno, está bien. Pero no vas a dormir así de desabrigada teniendo fiebre. (Busco una manta en mi placard y me tapo)
Paula- Gracias… (Me acurruque y cerré mis ojos)
Pedro- ¿No queres un ibuprofeno? Te va hacer bien Pau.
Paula- (Suspire) Mmm… Bueno.
Pedro- Y mientras te cambias y te metes en la cama. Dale.

Me cambie y él me trajo un ibuprofeno junto con un vaso de agua. Lo tome y me metí en la cama.

Pedro- ¿Te enojas si duermo en el otro cuarto?
Paula- ¿Te enojas si te pido que duermas conmigo? (Dije algo tímida y él sonrió)
Pedro- Nunca me enojaría. (Beso mi frente y se quitó sus zapatillas)
Paula- ¿Vos no queres cenar? Hay pizza en la heladera.
Pedro- No, estoy bien. (Se metió en la cama, a mi lado y espere algunos segundos pero él no se movió)
Paula- Pedro, si te pedí que te acuestes conmigo no era para que te quedes en la otra punta.
Pedro- No quiero que reacciones como hace un rato. (Dijo algo divertido y yo sonreí)
Paula- Necesito que me abraces. Ya sé que soy una histérica, no me lo digas. (Y reímos)
Pedro- Un poquito… (Me abrazo haciéndome cucharita)
Paula- Extrañaba sentirte así de cerca.
Pedro- Descansa Pau… (Él beso mi cuello) Te amo.
Paula- Te amo. (Dije con mis ojos llenos de lágrimas)

Me desperté, no sé a qué hora, no sé cuánto tiempo después. Pero lo hice sobre su pecho. Él me abrazaba, yo lo abrazaba. Suspire, ese era mi lugar, y no me importaba más nada.
Yo lo amo, y sé que él a mí, a pesar de todo. No podría echar a perder todo lo nuestro por esto, que si bien me dolió fue un error, y todas las personas los cometemos.
El amor que nos une va más allá de todo. Él me hace sentir viva, y eso es algo que nunca va a cambiar.
Después de un rato sentí un cambio en su respiración, dejo de ser pesada. Se había despertado.

Paula- Pepe… (Suspire) ¿Te desperté? Perdón.
Pedro- No, no sé por qué me desperté. ¿Estás bien? ¿Te sentís mejor? Tenes la voz… rara.
Paula- Estoy dormida. (Dije riendo) Pero pensé, mucho… (Me senté a su lado, y él hizo lo mismo) Y no da que sigamos así, me dolió que hayas desconfiado de mí. Pero todas las personas cometemos errores, es parte de nosotros… y no dudo del amor que nos tenemos. No puedo vivir sin vos Pedro, sos vital para mí. Vos me haces sentir viva. (Pasaron algunos segundos en silencio) Sí, decime que soy una pendeja histérica. (Dije riendo y él también rio)
Pedro- Pero te amo así… ¿En serio me perdonas?
Paula- Sí, si no lo hago hoy lo voy a hacer en una semana, sé que lo que nos une es más fuerte que todo. (Nos sonreímos y nos besamos) Te amo mucho gordito.
Pedro- (Sonrió) Te amo, y gracias. (Volvimos a besarnos y terminamos acostados, sin separar nuestros labios)
Paula- Te extraño, te necesito. (Indirecta muy directa, ya que él me comprendió al instante y comenzó a bajar con sus besos por mi cuello y por fin, después de mucho tiempo volvimos a ser uno. Mi corazón volvió a sonreír)

-----------------

hola, hola... esto es lo que escribí anoche a altas horas de la madrugada.
Gracias a todos los que leen y me hacen comentarios tan lindos, si a alguien le interesa que le pase cuando subo me avisa, en @paulashines porque estos no se los paso a nadie :_
y si están aburridos.. amorsignificasentirsevivo.blogspot.com sí, día de publicidad, ajajaj.