viernes, 31 de mayo de 2013

Amores anacrónicos.

'Se quebró y enfermó como los esquemas de su mente, confundió el amor con los efectos duraderos de la peste. 
Decidió ser ciego a lo que muestra su destino y ver como una revelación, es una eterna fantasía. Y no hay caída mejor que una psicótica manía. Es sólo mi corazón más tóxico que mi vida, te evitan herida, perdida, perdida. 
Sale el Sol para él, todo lo que muere es olvidado, por su vocación de aferrarse a situaciones del pasado. Y decidió ser ciego a lo que muestra su destino y ver sombras, persiguen nuestras almas. Sombras, habitan en la oscuridad. 
Y amores anacrónicos, fantasmas persiguiéndonos y sueños tan agónicos, el día que se apague el sol la peste de esta pasión, el cólera del corazón, la noche de la indignación, el sueño de la destrucción'

Iba caminando. Tranquilo, con pasos pausados, como solía ser costumbre en él. Totalmente inmerso en sus pensamientos, o en sus problemas que a decir verdad, eran bastantes... Fumaba un cigarrillo, con el afán de desconectarse al menos un poco de todo (la nicotina siempre había provocado aquel efecto en él).
Solo cinco cuadras lo separaban de su oficina, cuando una bella morocha, alta y muy bien vestida pasó por delante suyo. Se quedó tildado, mirando cómo se alejaba. Su rostro le resultaba demasiado conocido... Pensó solo unos segundos y en el registro de gente conocida por fin apareció: Paula. Claro, no la había reconocido porque la última vez que la había visto había sido varios años atrás y su cabellera era rubia.
Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza al recordar todo lo que había vivido junto a ella. Todo lo que había pasado junto a ella.
Ella, caminaba algo apresurada en dirección a la agencia de modelos donde trabajaba. De la cual, era la dueña. Llevaba un vestido negro, por arriba de la rodilla, tacos del mismo tono. Un maquillaje bastante natural y su cabellera al viento. 
Superficial en su máximo esplendor. De algún modo la vida la había obligado a ser así.
Fría y superficial consigo misma, con los demás y con lo que siente, o mejor dicho, con lo que no siente.
Ella 23 años. Él 25. Dos pendejos que no sabían qué hacer con su vida. Se conocían desde siempre y a decir verdad siempre se habían sentido atraídos el uno por el otro.

Él decidió seguirla, sin que lo descubra, y así lo hizo, hasta que llegaron al destino de Paula. 
Claro, pensó él, había sido el sueño de toda su vida... Ser modelo, y tener su propia agencia.
Respiró hondo, serenándose y dejando la tensión de lado. Al menos por un rato no la vería, porque sí, claramente iba a esperarla. Al menos quería saludarla... Su historia y ella no habían sido una más de la lista. Definitivamente no.
Volvió a sumergirse en sus pensamientos y caminó hacia la parte de atrás de la agencia, en donde se encontraba el estacionamiento... A los pocos minutos ella volvió a salir, al estacionamiento y cuando él quiso sorprenderla, lo hizo otra persona. Un ladrón, llamado más banalmente. Chorro.

- Dame todo pendeja. (Gritó empujándola contra el capó del auto. Ella no dijo nada, tan solo sus ojos se llenaron de lágrimas)
- Soltala enfermo. (Y él salió en su defensa, sin importarle demasiado las consecuencias)
- No tengo ganas. (Dijo soberbio y levantó la cabeza de ella tirándole del pelo, soltándola y haciendo que su cara pegué contra la fría y dura chapa del auto) Hago con ella lo que se me canta. ¿Ves?
- Vos no la queres a ella, queres lo que tiene.
- Mmm... Te digo que una noche de sexo desenfrenado con esta pendeja no me vendría nada mal. Esto de apoyarla me está poniendo al palo. 
- Soltame, por favor... (Suplicó en medio de lágrimas) Llevate todo lo que quieras, pero dejame. No te sirvo de nada.
- Ya te dije que si bebe.
- Dale flaco. Llevate todo y dejala.
- Dame las llaves del auto flaquita.
- ¿Cómo queres que haga? Si no puedo moverme.
- Pero que poca creatividad la tuya. (Dijo soltándola) Te haces la viva y te vuelo la cabeza. (Dijo empujándola, haciendo que caiga al suelo) No te levantes. Dame las llaves. (Ella las busco en su cartera y se las dejo en el suelo)
- Algo raro de alguno de los dos y les vuelo la cabeza. (Dijo subiéndose al auto, y arrancó. Por fin se fue)
- (Corrió hacia ella y le ofreció su mano para ayudarla a levantarse) ¿Estás bien?
- (Levantó la vista y por primera vez lo miro a la cara, tardó unos segundos en procesar quien era y casi balbuceando dijo) ¿Pedro?
- Sí Pau. (Sonrieron y luego de que él la ayudó a levantarse, se abrazaron. Muy sentidamente) No me respondiste. ¿Estás bien?
- No, me pisó el pie, y me duele. 
- (Se separó de ella) Veni, vamos a que te vea un médico.
- Pep... Pedro. No hace falta. Y gracias por aparecer en el momento justo.
- Pepe, me siguen diciendo así. (Ella sonrió) Y sí que hace falta. Dale. Mira si te lastimó...
- Mmm...
- Mmm nada. Dale, veni. Tengo a un par de cuadras el auto. ¿Queres esperarme adentro?
- Bueno, gracias. 
- Nada que agradecer. (Se dirigieron hasta la agencia y ella lo esperó en el hall)
En la clínica, ambos esperaban en un consultorio.
- ¿Qué hacias ahí?
- Te seguí... Te había visto y reconocido un par de cuadras más atrás y quise volver a hablar con vos.
- (Sonrió) Volvía de desayunar. Qué loco. Es una locura estar juntos de nuevo...
- La verdad que sí, pero está bueno, o eso siento yo. (Sonrieron y en ese momento entró un médico. Luego de hacerle algunos estudios, vendaron su pie y tan solo le dieron algunos días de reposo, ya que no había ninguna lesión grave)
- Te acompaño a tú casa...
- No deja, en serio. Ya hiciste mucho por mí.
- Ah, que tarado. Perdón, debes estar en pareja. (Ella asintió tímidamente con su cabeza) Te acompaño a una remiseria entonces, porque así no podes manejar. (Ella sonrió) Igual me gustaría que volvamos a vernos.
- A mí también Pepe. (Besó sentidamente su mejilla) Gracias por lo que hiciste por mí, pero me pido un remis desde acá. Anda que vos te debes de haber ido del trabajo sin avisar.
- ¿Segura?
-Sí, no te preocupes…
- Bueno, está bien. Pero antes pásame tú número de celular, del café no te vas a salvar. (Ella sonrió tímidamente e intercambiaron números de celulares)

¿Por qué la vida había vuelto a cruzarlos y justo ahora, cuándo creían haberse superado? ¿Por qué justo ahora que cada uno había logrado rehacer su vida? ¿Por qué justo ahora que ella estaba casada y él siendo feliz con su vida de soltero y pirata?

Él se dedicaba a hacer marketing, estaba en una empresa la cual era contratada por diversas empresas cuando éstas necesitaban de sus servicios. Y por casualidad (O quizás no) habían sido contratados para diseñar la próxima campaña publicitaria de la agencia de modelos de Paula.

Era la fiesta de inauguración de aquella campaña, un par de semanas después del reencuentro, solo se habían vuelto a ver en aquel prometido café.
Hotel cinco estrellas (Y al entender de Pedro, de unas millones), reservado completamente para aquella fiesta, la agencia se abría al exterior, era época de castings para contratar nuevas modelos y seguir creciendo era lo mejor que podía pasarle a Paula, o eso es lo que ella creía, porque la noche no fue tan soñada como ella creía.

- ¿Por qué no podes venir? ¿Nunca podes venir? Sos mi marido, quiero que estés conmigo, es muy importante esto para mí, y lo sabes.
- Bueno, pero no puedo Paula.
- ¡Nunca podes!
- Tú trabajo no es el único importante.
- No te estoy diciendo eso nene, pero este evento lo vengo organizando hace meses, y a vos justo ahora se te presenta un imprevisto, un imprevisto que ni siquiera me decís que carajo es. (Gritó enojada, a punto de llorar, pero no, ella era la mina fría que no tenía permitido demostrar sus sentimientos. Y sin decir más nada buscó su cartera y caminó en dirección a la puerta de su casa, espero unos segundos con su mano en el picaporte esperando a que su marido al menos le pida perdón, pero eso no pasó. Abrió la puerta y salió, en el ascensor se miró al espejo y se repitió una y otra vez que no iba a llorar, aunque aquella situación le doliera, pero al llegar al auto no pudo contenerse y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, dejó caer su cabeza en el volante, prendió la radio y la canción que sonaba allí no la tranquilizaba para nada, al contrario, la alteraba aún más)

Mírenla, miren miren mírenla, mírenla, ella esta tan sola

Pero no, no iba a arruinar su noche, la que tanto había organizado y deseado por él, otra vez él no iba a arruinar sus planes.
Levantó su cabeza, cambió de radio, secó sus lágrimas y arrancó el auto, proponiéndose no pensar.

 Llegó y después de agarrar su cartera bajó del auto y acomodó su vestido, cerró la puerta del auto, la trabó y se acomodó su cartera. Salió del estacionamiento y escondiéndose lo más que podía se dirigió a la suite que estaba reservada para ella, acomodó su maquillaje en el baño e ingresó a la fiesta.

Fue presentada por micrófono e ingresó al escenario, donde dio un discurso que dio por iniciado el evento.

- Pau…
- (Se dio vuelta y sonreí) Hola Pepe, no sabía que ibas  a venir. (Se saludaron)
- Mmm… Me invitaron, con tarjeta personal y todo.
- Yo no me encargué de los invitados, así, personalmente.
- Me estoy dando cuenta. (Reímos) No quiero molestar Pau, debe haber invitados más importantes que yo.
- Mmm… ¿La verdad? El único que quería que esté conmigo era mi marido, y una vez más me metió una excusa pelotuda y me dejo en banda…
- ¿Puedo ser tú premio consuelo? (Rieron)
- Sos más que eso.
- ¿En serio?
- Sí Pepe, en serio.
- Vos también. (Se sonrieron) Disfruta, está saliendo todo muy bien.
- Gracias.

Pasaron las presentaciones de las distintas publicidades gráficas y audiovisuales, discursos, y más presentaciones, en resumen, la etapa formal del evento había terminado y los invitados habían comenzado a distribuirse en pequeños grupos por todo el inmenso salón.

Paula estaba sola, pidiéndose un trago, Pedro se paró a su lado.

- ¿Puedo hacerle compañía?
- Sos una linda compañía, asique sí. (Él sonrió y también se pidió un trago) ¿Qué hora es?
- Las tres y media.
- (Suspiró) Falta mucho todavía.
- ¿Queres que termine?
- Mmm… Sí, la verdad que no estoy disfrutando nada, planee esto durante meses, planeo expandirnos al exterior hace años y una vez que lo estoy logrando la pasó mal, todo ¿Por qué? Porque mi marido cumple todos los roles, menos ese, el de ser mi marido. (Dijo haciendo un esfuerzo bastante importante para no llorar)
- (Él tomó su mano) ¿Queres que vayamos a hablar a otro lado, más tranquilos?
- No, porque si nos vamos voy a llorar y no tengo ganas.
- A veces hace bien llorar, dale. Veni.
- ¿Vos no viniste con nadie? No quiero ponerte en un compromiso.
- No te preocupes que no vine con nadie, ni estoy con nadie. Dale. ¿Vamos?
- Mmm…
- Seguís siendo indecisa. ¿No? (Ella se sonrió y emprendieron camino hacia la suite de Paula, y ni bien cruzaron la puerta las lágrimas ya se le hacían incontenibles)
- ¿Me das un abrazo? Por favor. (Él tan solo asintió con su cabeza y la abrazó)
- Tranquila…
- Perdón.
- No tenes que pedir perdón. (Le respondió acariciando su espalda, y ninguno de los dos dijo más nada por algunos segundos)
- Creo que la última vez que lloré en frente de alguien fue en frente tuyo. (Dijo separándose, con vergüenza, y por eso se dio vuelta y miró la ciudad por el balcón, él se acercó a ella y posó su mano en su espalda)
- Me parece que necesitas descargarte… Te veo muy reprimida, bueno, esa es mi impresión.
- Mmm… Puede ser, pero no tengo ganas. Me da mucha vergüenza.
- Pau, a pesar de que haya pasado mucho tiempo sigo siendo el mismo de siempre, no te voy a juzgar por nada. ¿Sabes?
- (Suspiró) No, no es eso… Es que me desacostumbré a hablar con la gente, porque nadie se preocupa por mí, o en preguntar como estoy, mi mundo se volvió muy frívolo.
- Si queres podemos descongelarlo, al menos un ratito. (Ella rio) Igualmente, entiendo si no queres hablar conmigo, quizás no te sientas cómoda.
- Nunca ningún hombre me hizo sentir tan cómoda como vos. (Dijo bajando la mirada) Ni tan mujer. A nadie le importé tanto tampoco, nunca. (Suspiró y las lágrimas volvieron a hacerse presentes en sus ojos, él la abrazó por la espalda) Perdón, soy una tarada… Ni siquiera entiendo por qué te estoy diciendo todo esto.
- No sos ninguna tonta y deja de pedir perdón. (La abrazó más fuerte) Y es muy lindo lo que me decís.
- Es la verdad.
- Me gusta saberlo.
- No aguanto más Pedro.
- ¿Qué no aguantas más?
- Nada, mi vida. No la soporto. (Dijo temblando, nunca había podido hablar de esto con alguien)
- Tranquila… Y permiso. (Besó su mejilla y ella sonrió)
- Estoy rodeada de un montón de gente, y me siento muy sola. Solo me ven, pero nadie me mira de verdad. Soy invisible, hasta para él.
- Invisible no sos, no hubieses llegado a donde llegaste.
- Llegué porque soy muy frívola y sirvo para los negocios, divino.
- No estoy tan seguro de lo que decís eh.
- Cambié mucho Pedro, y no sabes lo que daría por volver a ser la misma de antes.
- Entonces tenes que aprender a convivir y a ser feliz con esta nueva Paula, o revivir la Paula de antes.
- Creo que ninguna de las dos opciones es factible. (Suspiró y secó sus lágrimas, torpemente)
- ¿Y esa poca fé?
- Es lo que hay. (Respondió enojada y entró la habitación. Él la siguió)
- No te lo dije para que te enojes, perdón.
- No me enojo con vos, me enojo conmigo… (Suspiró y se sentó en su cama) Desde que nos reencontramos que todas estas cosas se me hicieron presentes, que las sentí, con vos me acordé de la vieja Paula, me acordé de lo feliz que era, y de lo infeliz que soy ahora. (Dijo ahogada en lágrimas, mirando hacia abajo. Pedro la tomó del mentón y secó suavemente sus lágrimas) Me da mucha vergüenza esta situación, y más estar llorando.
- No tenes que tener vergüenza… Es lo que sentís, y nada que sientas puede estar mal, ni puede ser juzgado.
- Vivo una mentira.
- Desmentila.
- ¿Cómo?
- Eso lo tenes que saber vos Pau. Quizás hablando lo que te pasa sea el primer paso.
- Ojala, pero no sé. Soy muy cobarde, siento que no podría cambiar nada.
- No podes haber cambiado tanto.
- Sí, pude.
- No, estoy seguro de que no. A la vieja Paula, como vos decís, la debes tener muy adentro tuyo, sacala.
- No puedo.
- Sí que podes… Siempre soñaste con tener tu propia agencia de modelos, y pudiste tenerla… Esto también lo vas a poder hacer.
- No sé por qué mierda la quise tanto, fue la que me transformó. Esta vida de mierda que tengo… (Dijo llorando cada vez más y Pedro volvió a abrazarla)
- Sh… Tranquila, si te lo propones, vas a poder.
- Gracias.

Ella se separó un poco de él y quedaron a escasos centímetros, ambos sentían que estaban al borde del abismo, sentían una mezcla de vértigo, emoción y adrenalina al volver a encontrarse tan cerca, al volver a sentirse ta cerca. Ella casi ni lo dudó, y se acercó aún más a él, rosando sus narices. Ambos sonrieron y sintieron aquellas famosas mariposas en el estómago, en la panza. Cerraron sus ojos y se dejaron llevar por lo que sentían, y lo que sentían en aquel instante era que el tiempo nunca había pasado. Las manos de él rodeaban la cintura de ella, y las manos de ella lo tomaban por su nuca.
Sus labios se rosaron, y ambos sintieron que su mundo se ponía patitas para arriba, y fue en aquel momento en el que sus bocas se unieron de verdad, en un beso mágico, si, suena cursi, pero fue la realidad.

- (Se separó un poco de él) Perdón… (Dijo con una sonrisa indisimulable)
- No, no pidas perdón… Fue hermoso. (Dijo también sonriendo, y ninguno de los dos pudo aguantar la necesidad de volver a unir sus labios)
- No sé que estoy haciendo.
- Yo tampoco, en realidad sí… Pero no importa. Lo único que importa es que me encanta.
- A mí también. (Volvió a besarlo, pero rápidamente se separó de él) Pero está mal esto.
- ¿Qué importa si está bien o mal? Nos hace bien, es lo importante.

Ella suspiró y negó con su cabeza, para levantarse e ir al baño, en donde se miró al espejo y no se reconoció. Nunca hubiese hecho eso… Nunca se hubiese permitido sentir. ¿Qué le estaba pasando?
Lavó su cara y volvió a la suite, abrió el bar y sacó un par de cervezas, junto con otras bebidas alcohólicas.

- Yo invito.
- Esto me da un poco de miedo… (Dijo y rieron)

El resto de la madrugada pasó, y ambos estaban claramente en pedo. Se besaban, pero ya no era aquel beso tierno de hacia un par de horas, era un beso apasionado. Muy apasionado.

- Para Pedro, para… Porque sí, estoy en pedo, pero no inconsciente, y no quiero hacer algo de lo que después me arrepienta.
- Tenes razón, perdón.
- No pidas perdón. Sh… (Dijo y rieron, el exceso de alcohol les había pegado increíblemente)

Se quedaron dormidos en la cama, ella boca arriba, atravesada en el colchón, y él hecho un bollito en la otra punta de aquella enorme cama.

Al mediodía ella se despertó, sin entender demasiado nada. ¿Qué hacía Pedro ahí? ¿Por qué le dolía tanto la cabeza y el estómago? ¿Y el delineador todo corrido? ¿Por qué se había dormido vestida y sin meterse en la cama? Esforzándose demasiado se sentó e hizo un paneo de la habitación. En segundos comprendió y recordó todo. Se levantó y se dirigió al baño, se dio una ducha que casi ni funcionó en contra de la resaca y se cambió, dejando de lado todo el glamour de la noche anterior.
Calzas, buzo de joggin enorme, con capucha incluida y un rodete. Arrastrando sus pies llegó a la cama, y él abrió sus ojos.

- Buen día. (Dijo con una voz ronca, la cual causó risa en ambos)
- Mmm… Buen día.
- Decime por favor que a vos también se te parte la cabeza y tenes revuelto todo el estomago, si no me voy a considerar intolerable al alcohol.
- No, no… Estoy igual. (Rieron)

Pasaron semanas, no se habían vuelto a ver ni hablar.
Ella estaba cayendo en la realidad, en su horrible realidad, después de años. No entendía que le pasaba, o quizás sí.
Ninguno podía dejar de pensar en el otro, en lo que había pasado esa noche, en el beso, en que casi vuelven a amarse.
'No soporto más esta situación, necesito que nos veamos'
'No me entiendo ni yo Pedro, no podría decirte nada'
'Con poder volver a verte me conformo'
'Por favor, necesito entenderme'
'Yo también... Y para eso necesito que nos veamos'
'Bueno, está bien... Estoy sola en mi casa, te espero a cenar'
'Ahí voy a estar'
Ambos estaban nerviosos, ansiosos por volver a verse, aunque ninguno terminaba de entender el porqué de esa cena.
Paula dejo de lado, por primera vez en mucho tiempo, los vestidos y tacos importados habituales en cada una de sus cenas. Se vistió  con un pantalón de jean, una remera y un saquito. Discreta, sencilla. Como antes.
El timbre sonó y la mucama se dirigió a abrir.

- No, no... Deja, abro yo.
- ¿Segura señora?
- Sí, vaya tranquila Carmen. (La mucama se retiró y ella se dirigió a abrir la puerta, y al verlo allí una sonrisa se dibujó en su rostro, al igual que en de él)
- Hola... (Dijo y se acercó a darle un beso muy sentido en su mejilla, el cual descolocó a Paula, ese olor a cigarrillo la transportaba al pasado sin escalas)
- Hola. (Respondió sonriendo) Veni, pasa... (Entraron y ella cerró la puerta. Cenaron con charla de por medio, la cual se distendía de a poco, era una situación rara, pero que le hacía bien a ambos)
- ¿Vamos a otro lado donde podamos hablar tranquilos?
- Por favor. (Se levantaron y él la siguió a ella, rumbo a su cuarto)
- ¿Te jode estar acá?
- No, igualmente a donde prefieras.
- Quedémonos acá. (Cerró la puerta con llave y se sentaron en la cama) Bueno, no sé... Acá estamos.
- (Suspiró) Pau... No puedo dejar de pensar en el beso, en lo que pasó esa noche, no sé qué pasa, pero no puedo borrar eso tan lindo que sentí.
- Yo tampoco, ni en todo lo que te dije, me pasa y cada día más fuerte... No sé quién soy, es como si vos me hubieses revivido, buen, en realidad a mí no, a la vieja Paula. No me siento bien conmigo, ni con nadie. Quiero salir corriendo y escaparme.
- Nos podemos escapar juntos si queres...
- Pedro, yo tengo una vida acá, y no es tan fácil todo. Ojala lo fuese...
- La felicidad no es tan complicada como parece. Solo tenes que jugarte por lo que queres.
- ¿Y qué es lo que quiero?
- Mmm... No sé, eso tenes que saberlo vos. Yo, por ejemplo, me estoy dando cuenta que te quiero a vos, pero no sé si vos a mí.
- Creí que te había olvidado, pero estoy notando que no. Te tengo así tan cerca y me muero por besarte.
- Besame entonces, no me voy a resistir. (Sonrieron y se besaron, Pedro hizo que queden acostados en la cama, él sobre ella... Recorrió con besos toda su cara hasta llegar a su cuello y hundirse en él) Ayudame a escapar, por favor. (Le dijo cerrando sus ojos y acariciándole la nuca. Él se separó de ella, para poder mirarla a los ojos. Para poder contemplarla)
- Quizás esta sea una forma... (Dijo y la besó) Seguís teniendo la mirada tierna y penetrante de siempre, tu mirada si es la misma de siempre.
Ella sonrió y volvieron a unir sus labios en un beso que desembocó en el despojo de sus ropas, y en el acto de amor más puro.

Paula suspiró y se acomodó boca arriba en su cama, sin decir nada. Él, en la misma posición, tan solo tomó su mano.
- Creo que nunca más había hecho el amor, hacía mucho que no me sentía tan viva ni tan mujer. Nadie logra paralizar mi mundo como lo haces vos...
- (Sonrió y acarició su mano) Yo me atrevo a decir que sos con la única persona que siento que hago el amor, todo el resto es sexo y nada más que eso.
- (Giró su cabeza para poder mirarlo a los ojos) Me atrevo a decir lo mismo. (Se sonrieron y se besaron)

Él se fue, a su casa.

La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido. 
Y es que no tengo más nadie que pelear más que conmigo porque eternos como el tiempo son las noches y el vacío. 
Porque nado hasta encontrarte en este salvaje río. Porque no me queda nada que perder que lo vivido. 
Loca, vos no entendes nada del amor. Loca, vos no entendes nada de vivir. Loca, vos no entendes nada de vivir. Loca, vos no entendes nada de vivir.’


Encendió un cigarrillo en el camino, buscando que la nicotina lo tranquilice, pero esto no funcionó, encendió otro, y otro, y otro. Por primera vez la nicotina le estaba fallando. ¿Podríamos llamarlo traición?
En fin, la única realidad era que Paula lo estaba volviendo loco, otra vez. Estaba nostálgico, recordar todo lo vivido junto a ella siempre lo ponía así, feliz por haberse reencontrado (y esta vez en serio) pero sobre todo confundido, muy confundido. ¿Cuál sería el final de todo esto?

Ella se quedó en su cuarto, en su cama...

Tengo algún recuerdo del lugar donde nací, tengo la sospecha de que también fui feliz, tengo tantas ganas de parar y de seguir, o de fugarme por algunos siglos de mí.
Y a cada noche que anocheció, su cancioncita triste me llevó, me llevó. Y a coquetear con demonios no, su bailecito torpe me llevó, me llevó 
Yo buscaré en mis recuerdos otra vez, tus ojos primero, mis noches de enero. Yo viajaré aprendiendo a seguir, abocado al arte de necesitarte. Quiero recordarte así…’

¿Cómo se volvía el tiempo atrás? ¿Cómo se volvía a ser la de antes? ¿Cómo revivía aquella valentía que antes tenía ante todo? ¿Cómo enfrentaba todo lo que le pasaba? ¿Cómo?
¿Cómo se entendía a sí misma? ¿Cómo resolvía esto que le pasaba?
Todo eran preguntas, solo preguntas…

Tenía el recuerdo latente del antes, de su vida feliz… Pero de lo que no tenía la certeza era de como volver a eso. ¿Parando todo? ¿Siguiendo así? ¿Fugándose?

Acaba de hacer el amor con otro hombre que no era su marido, en la cama donde dormía con él todas las noches. Por un lado se daba asco a sí misma, y por otro se sentía orgullosa de haber hecho lo que sentía después de mucho tiempo. Contradicción.


Esa tarde…

‘La vieja Paula es imposible de revivir, soy una cobarde, no me animo a nada. Tengo miedo, pánico, no sé qué hacer, y es posible que por eso ni siquiera entiendas esto, que todo sea un embrollo.

Gracias por haber sido un rayito de luz en medio de tanta oscuridad, gracias y perdón. Perdón porque no nos vamos a ver más, créeme que va a ser lo mejor, esto no tiene sentido, no soy la misma Paula de la que te enamoraste, y nada funcionaría, aun así si yo no me animara a terminar con todo esto. Soy distinta, soy peor. Soy un asco, me doy asco. No entiendo cómo fue que me convertí en esto, pero me convertí, soy esto. Una mina fría, calculadora, cobarde, sin sentimientos, o con sentimientos ocultos. Una mina que vive mal, triste e intenta tapar todo con el dinero y los lujos. En fin, una mina horrible… Y vos te mereces algo mejor, algo mucho mejor’

‘Tu mirada no dice lo mismo Pau, vos podes cambiar… No tenes que tener miedo, pensa que es por vos. ¿A vos te gusta vivir así?’

Y ella no respondió más, no podía hacerlo. Solo lloraba.

Lunes a la mañana, en la calle. Pedro la fue a buscar, y la encontró.

- Paula… (Dijo tomándola de la mano para que no se vaya)
- No Pepe, por favor no.
¿Me vas a decir que así sos feliz?
- Sí. (Respondió con sus ojos inundados en lágrimas)
- Sé que no, me lo dijiste y la expresión de tu cara tan fría y helada no dice lo mismo Paula. Nos conocemos y eso ninguno puede negarlo. Esa no era la expresión en tu cara años atrás... tu mirada transmite muchísima angustia.
- ¿Me dejas en paz?
- ¿Me respondes?
- Esto es un amor anacrónico Pedro, que ya pasó, que no es de ahora, es de hace años, muchísimos… No somos lo mismo, el amor no es el mismo. Yo no soy la misma.
- Nosotros podemos hacer que vuelva a  ser lo mismo. Podemos hacerlo un amor real, de ahora.
- No me animo, no puedo. Tengo miedo.
- ¿Qué pasó con esa chica valiente que se animaba a todo y que cuando tenía miedo corría a darme un abrazo? Yo sé que esa valentía sigue adentro tuyo, y mis brazos siempre están dispuestos a darte un abrazo.
- No Pedro. No. (Y se fue corriendo, él quiso seguirla pero ¿Qué sentido tendría? Su terquedad sí era la misma de siempre)

Es una forma de huir o un acto de libertad, es imposible seguir, me hago viejo y no sé en que confiar, en algo de azar luces caen en tu sombra y es un hecho triste mi naturaleza. Mi destino insiste con tenerte cerca, como la noche se lleva el sol y nos deja un par de estrellas, Cómo se quema en tus ojos, toda mi tristeza 
Y es imperdonable toda tu belleza, salvale los males de mañana muertas. Como se lleva el olvido todas mis promesas. Como se quema en tus ojos toda mi tristeza. Como la noche se lleva el sol y nos deja un par de estrellas. Como se quema en tus ojos toda mi tristeza.
Es una forma de huir o un acto de libertad

Pasaron semanas, él la evitó, y ella también lo hizo.

Las cosas con Diego, su marido, iban de mal en peor, eran un desastre. Si se hablaban era solo para pelear, hacía días que no se daban ni un beso, no cenaban ni dormían juntos, no compartían una charla. Hacía semanas que su vida se estaba convirtiendo en un infierno de verdad.

- Yo así no sigo más.
- Yo tampoco, estás rarísima nena.
- Vos estás raro. ¿Alguna vez me amaste Diego?
- ¿Vos me lo estás preguntando en serio Paula?
- Muy en serio. Porque me estoy dando cuenta de que yo nunca te amé, perdón, pero es la realidad. (Y de repente la valentía la había invadido) Me siento horrible, conmigo, con vos y con la vida que llevo. Me convertí en una mierda, yo no era así… Yo era una mina sencilla y sensible, vos y estos lujos del orto me convirtieron en esta cosa horrible que soy. Y hoy necesito ponerle un freno.
- ¿Fui yo o fuiste vos?
- No sé, supongo que de las dos partes.
- Y si queres saber la realidad, yo tampoco te amé, pero si te quise mucho.
- (Suspiró) Entonces vivimos todo este tiempo engañados.
- Puede ser… No sé. ¿Esta separación es definitiva?
- Yo creo que sí, es lo más sano para los dos Diego. (Dijo con lágrimas en los ojos y se abrazaron) Gracias.
- A vos Pau.

Fue todo poco traumático, o al menos lo fue respecto a lo que ella pensaba.

Ahora faltaba la parte más difícil, pero quizás la más linda.

Encerrada en el baño, sola… Con un test de embarazo en mano. Leyó una cantidad infinita las instrucciones, a la velocidad de la luz, pero intentando entenderla. No podía ni quería equivocarse.

La espera fue eterna, y se acercó  mirar el resultado temblando, como nunca lo había hecho.

Dos rayitas, positivo. Estaba embarazada. Sintió un vértigo, mezclado de alegría, miedo, emoción y lágrimas incontenibles en sus ojos. Lo primero que hizo fue buscar celular.

‘Pedro, necesito que nos veamos ya. Ya es ya’

‘Qué pasa Pau?’

‘Necesito que nos veamos, necesito contarte algo, y tiene que ser ahora’

‘Te paso a buscar por tú casa?’

‘Por favor’

Él salió lo más rápido que pudo de su casa, y ella lo esperó en la vereda. Aturdida, sin entender demasiado nada… Ni bien lo vio llegar se subió al auto.

- ¿Me podes explicar qué carajo te pasa? No sé ni por qué vine.
- Porque sabías que tenías que venir, me separé de Diego… Pero hay algo más importante, y mucho más lindo…
- ¿Qué Pau?
- Vamos a otro lado, no te lo puedo decir acá.
- Me preocupas… (Y ella no dijo más nada, solo le sonrió y él arrancó, a su casa)

- Primero… ¿Puedo darte un beso? (Él ni siquiera respondió, tan solo la tomó por la cintura y la besó, con mucho amor… Ella se aferró a él por su cuello y terminaron abrazados)
- Me parece a mí o vos… ¿Estás llorando? ¿Tan rápido volviste a ser la llorona?
- (Rio) No seas malo, es que te tengo que contar algo.
- Contame, ya me está matando la intriga.
- (Se separó de él y comenzó a caminar, nerviosa) No sé cómo decírtelo.
- Diciéndomelo Pau.
- No es fácil… (Suspiró) Nosotros estuvimos juntos…
- Sí, y fue hermoso.
- Muy. (Sonrieron y Pau se acercó a él, tomó su mano y suspiró… Lentamente la llevó a su panza y la apoyó allí, con sus dedos entrelazados a los de él) Estoy embarazada mi amor, me acabo de hacer un test… Y dio positivo.
- Vos… Vos… ¿Me estás hablando en serio? (Preguntó con lágrimas en los ojos, y al instante se largó a llorar, al igual que ella, y se abrazaron)
- Nunca te hablé tan en serio en mi vida.
- Te amo.
- (Sonrió) Te amo… (Se separaron y se besaron) Ya sé que no sabemos ni que somos… Y es todo muy raro, pero te juro que nunca sentí tanta felicidad de golpe,  nunca.
- No importa que somos, importa que nos amamos… Y que eso nunca cambió. Y nunca fui tan feliz. (Se sonrieron) Y me parece que esto ya dejo de ser un amor anacrónico. ¿No? Digo… (Tocó su panza) Acá está la prueba, una prueba en el presente. Un acto de amor, un fruto de amor.

El tiempo pasó, ella vendió su agencia y él renunció a la empresa, ya que decidieron irse a vivir lejos, y empezar a vivir una nueva vida juntos, ahora de a tres.
El lugar de destino fue Tandil, alejados del stress de la ciudad y conectados a la vida más simple y tranquila. Él trabajaba vía internet con distintos pedidos y ella como asesora de imagen.

Ella cambió, volvió a ser la misma de antes… Su amor y su bebe la habían cambiado, le habían devuelto todas sus cualidades, pero por sobre todo le habían enseñado a ser feliz, a valorar las cosas simples de la vida, como un beso, un abrazo, o  sentir a su bebe moverse dentro suyo.

 La vida le había mostrado las dos caras de la moneda, y sin lugar a dudas ella elegía este.


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Hola... Algún día iba a volver, jajaja... Creo que es tan largo que no tiene derecho de llamarse 'corto' pero es lo que salió... el principio de este corto lo escribí una madrugada en el verano, que no podía dormirme, agarré el celular (amaneciendo) y escribí la primera parte, la primera escena, pero sin saber a donde iba.. y un día escuchando 'Perdida' (Es la canción con la que arranca) de Tan Biónica escuché el 'amores anacrónicos' y se me prendió la lamparita... Llevo semana escribiéndolo, me costó bastante, pero acá está.. Espero que lo disfruten ;) Y perdón si musicalizo demasiado con TB, pero sinceramente la mayoría de los cortos están inspirados en sus canciones, en sus frases..

Y nada, si quieren adentrarse en el mundo bionico, las canciones que usé acá son: 'Perdida' 'Loca' 'Mis noches de enero' y 'Poema de los cielos' las recomiendo todas (en realidad cualquier canción de TB) posta, amo su filosofía.

Finalizada mi publicidad me retiro, hasta el próximo corto ;)