viernes, 31 de mayo de 2013

Amores anacrónicos.

'Se quebró y enfermó como los esquemas de su mente, confundió el amor con los efectos duraderos de la peste. 
Decidió ser ciego a lo que muestra su destino y ver como una revelación, es una eterna fantasía. Y no hay caída mejor que una psicótica manía. Es sólo mi corazón más tóxico que mi vida, te evitan herida, perdida, perdida. 
Sale el Sol para él, todo lo que muere es olvidado, por su vocación de aferrarse a situaciones del pasado. Y decidió ser ciego a lo que muestra su destino y ver sombras, persiguen nuestras almas. Sombras, habitan en la oscuridad. 
Y amores anacrónicos, fantasmas persiguiéndonos y sueños tan agónicos, el día que se apague el sol la peste de esta pasión, el cólera del corazón, la noche de la indignación, el sueño de la destrucción'

Iba caminando. Tranquilo, con pasos pausados, como solía ser costumbre en él. Totalmente inmerso en sus pensamientos, o en sus problemas que a decir verdad, eran bastantes... Fumaba un cigarrillo, con el afán de desconectarse al menos un poco de todo (la nicotina siempre había provocado aquel efecto en él).
Solo cinco cuadras lo separaban de su oficina, cuando una bella morocha, alta y muy bien vestida pasó por delante suyo. Se quedó tildado, mirando cómo se alejaba. Su rostro le resultaba demasiado conocido... Pensó solo unos segundos y en el registro de gente conocida por fin apareció: Paula. Claro, no la había reconocido porque la última vez que la había visto había sido varios años atrás y su cabellera era rubia.
Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza al recordar todo lo que había vivido junto a ella. Todo lo que había pasado junto a ella.
Ella, caminaba algo apresurada en dirección a la agencia de modelos donde trabajaba. De la cual, era la dueña. Llevaba un vestido negro, por arriba de la rodilla, tacos del mismo tono. Un maquillaje bastante natural y su cabellera al viento. 
Superficial en su máximo esplendor. De algún modo la vida la había obligado a ser así.
Fría y superficial consigo misma, con los demás y con lo que siente, o mejor dicho, con lo que no siente.
Ella 23 años. Él 25. Dos pendejos que no sabían qué hacer con su vida. Se conocían desde siempre y a decir verdad siempre se habían sentido atraídos el uno por el otro.

Él decidió seguirla, sin que lo descubra, y así lo hizo, hasta que llegaron al destino de Paula. 
Claro, pensó él, había sido el sueño de toda su vida... Ser modelo, y tener su propia agencia.
Respiró hondo, serenándose y dejando la tensión de lado. Al menos por un rato no la vería, porque sí, claramente iba a esperarla. Al menos quería saludarla... Su historia y ella no habían sido una más de la lista. Definitivamente no.
Volvió a sumergirse en sus pensamientos y caminó hacia la parte de atrás de la agencia, en donde se encontraba el estacionamiento... A los pocos minutos ella volvió a salir, al estacionamiento y cuando él quiso sorprenderla, lo hizo otra persona. Un ladrón, llamado más banalmente. Chorro.

- Dame todo pendeja. (Gritó empujándola contra el capó del auto. Ella no dijo nada, tan solo sus ojos se llenaron de lágrimas)
- Soltala enfermo. (Y él salió en su defensa, sin importarle demasiado las consecuencias)
- No tengo ganas. (Dijo soberbio y levantó la cabeza de ella tirándole del pelo, soltándola y haciendo que su cara pegué contra la fría y dura chapa del auto) Hago con ella lo que se me canta. ¿Ves?
- Vos no la queres a ella, queres lo que tiene.
- Mmm... Te digo que una noche de sexo desenfrenado con esta pendeja no me vendría nada mal. Esto de apoyarla me está poniendo al palo. 
- Soltame, por favor... (Suplicó en medio de lágrimas) Llevate todo lo que quieras, pero dejame. No te sirvo de nada.
- Ya te dije que si bebe.
- Dale flaco. Llevate todo y dejala.
- Dame las llaves del auto flaquita.
- ¿Cómo queres que haga? Si no puedo moverme.
- Pero que poca creatividad la tuya. (Dijo soltándola) Te haces la viva y te vuelo la cabeza. (Dijo empujándola, haciendo que caiga al suelo) No te levantes. Dame las llaves. (Ella las busco en su cartera y se las dejo en el suelo)
- Algo raro de alguno de los dos y les vuelo la cabeza. (Dijo subiéndose al auto, y arrancó. Por fin se fue)
- (Corrió hacia ella y le ofreció su mano para ayudarla a levantarse) ¿Estás bien?
- (Levantó la vista y por primera vez lo miro a la cara, tardó unos segundos en procesar quien era y casi balbuceando dijo) ¿Pedro?
- Sí Pau. (Sonrieron y luego de que él la ayudó a levantarse, se abrazaron. Muy sentidamente) No me respondiste. ¿Estás bien?
- No, me pisó el pie, y me duele. 
- (Se separó de ella) Veni, vamos a que te vea un médico.
- Pep... Pedro. No hace falta. Y gracias por aparecer en el momento justo.
- Pepe, me siguen diciendo así. (Ella sonrió) Y sí que hace falta. Dale. Mira si te lastimó...
- Mmm...
- Mmm nada. Dale, veni. Tengo a un par de cuadras el auto. ¿Queres esperarme adentro?
- Bueno, gracias. 
- Nada que agradecer. (Se dirigieron hasta la agencia y ella lo esperó en el hall)
En la clínica, ambos esperaban en un consultorio.
- ¿Qué hacias ahí?
- Te seguí... Te había visto y reconocido un par de cuadras más atrás y quise volver a hablar con vos.
- (Sonrió) Volvía de desayunar. Qué loco. Es una locura estar juntos de nuevo...
- La verdad que sí, pero está bueno, o eso siento yo. (Sonrieron y en ese momento entró un médico. Luego de hacerle algunos estudios, vendaron su pie y tan solo le dieron algunos días de reposo, ya que no había ninguna lesión grave)
- Te acompaño a tú casa...
- No deja, en serio. Ya hiciste mucho por mí.
- Ah, que tarado. Perdón, debes estar en pareja. (Ella asintió tímidamente con su cabeza) Te acompaño a una remiseria entonces, porque así no podes manejar. (Ella sonrió) Igual me gustaría que volvamos a vernos.
- A mí también Pepe. (Besó sentidamente su mejilla) Gracias por lo que hiciste por mí, pero me pido un remis desde acá. Anda que vos te debes de haber ido del trabajo sin avisar.
- ¿Segura?
-Sí, no te preocupes…
- Bueno, está bien. Pero antes pásame tú número de celular, del café no te vas a salvar. (Ella sonrió tímidamente e intercambiaron números de celulares)

¿Por qué la vida había vuelto a cruzarlos y justo ahora, cuándo creían haberse superado? ¿Por qué justo ahora que cada uno había logrado rehacer su vida? ¿Por qué justo ahora que ella estaba casada y él siendo feliz con su vida de soltero y pirata?

Él se dedicaba a hacer marketing, estaba en una empresa la cual era contratada por diversas empresas cuando éstas necesitaban de sus servicios. Y por casualidad (O quizás no) habían sido contratados para diseñar la próxima campaña publicitaria de la agencia de modelos de Paula.

Era la fiesta de inauguración de aquella campaña, un par de semanas después del reencuentro, solo se habían vuelto a ver en aquel prometido café.
Hotel cinco estrellas (Y al entender de Pedro, de unas millones), reservado completamente para aquella fiesta, la agencia se abría al exterior, era época de castings para contratar nuevas modelos y seguir creciendo era lo mejor que podía pasarle a Paula, o eso es lo que ella creía, porque la noche no fue tan soñada como ella creía.

- ¿Por qué no podes venir? ¿Nunca podes venir? Sos mi marido, quiero que estés conmigo, es muy importante esto para mí, y lo sabes.
- Bueno, pero no puedo Paula.
- ¡Nunca podes!
- Tú trabajo no es el único importante.
- No te estoy diciendo eso nene, pero este evento lo vengo organizando hace meses, y a vos justo ahora se te presenta un imprevisto, un imprevisto que ni siquiera me decís que carajo es. (Gritó enojada, a punto de llorar, pero no, ella era la mina fría que no tenía permitido demostrar sus sentimientos. Y sin decir más nada buscó su cartera y caminó en dirección a la puerta de su casa, espero unos segundos con su mano en el picaporte esperando a que su marido al menos le pida perdón, pero eso no pasó. Abrió la puerta y salió, en el ascensor se miró al espejo y se repitió una y otra vez que no iba a llorar, aunque aquella situación le doliera, pero al llegar al auto no pudo contenerse y las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, dejó caer su cabeza en el volante, prendió la radio y la canción que sonaba allí no la tranquilizaba para nada, al contrario, la alteraba aún más)

Mírenla, miren miren mírenla, mírenla, ella esta tan sola

Pero no, no iba a arruinar su noche, la que tanto había organizado y deseado por él, otra vez él no iba a arruinar sus planes.
Levantó su cabeza, cambió de radio, secó sus lágrimas y arrancó el auto, proponiéndose no pensar.

 Llegó y después de agarrar su cartera bajó del auto y acomodó su vestido, cerró la puerta del auto, la trabó y se acomodó su cartera. Salió del estacionamiento y escondiéndose lo más que podía se dirigió a la suite que estaba reservada para ella, acomodó su maquillaje en el baño e ingresó a la fiesta.

Fue presentada por micrófono e ingresó al escenario, donde dio un discurso que dio por iniciado el evento.

- Pau…
- (Se dio vuelta y sonreí) Hola Pepe, no sabía que ibas  a venir. (Se saludaron)
- Mmm… Me invitaron, con tarjeta personal y todo.
- Yo no me encargué de los invitados, así, personalmente.
- Me estoy dando cuenta. (Reímos) No quiero molestar Pau, debe haber invitados más importantes que yo.
- Mmm… ¿La verdad? El único que quería que esté conmigo era mi marido, y una vez más me metió una excusa pelotuda y me dejo en banda…
- ¿Puedo ser tú premio consuelo? (Rieron)
- Sos más que eso.
- ¿En serio?
- Sí Pepe, en serio.
- Vos también. (Se sonrieron) Disfruta, está saliendo todo muy bien.
- Gracias.

Pasaron las presentaciones de las distintas publicidades gráficas y audiovisuales, discursos, y más presentaciones, en resumen, la etapa formal del evento había terminado y los invitados habían comenzado a distribuirse en pequeños grupos por todo el inmenso salón.

Paula estaba sola, pidiéndose un trago, Pedro se paró a su lado.

- ¿Puedo hacerle compañía?
- Sos una linda compañía, asique sí. (Él sonrió y también se pidió un trago) ¿Qué hora es?
- Las tres y media.
- (Suspiró) Falta mucho todavía.
- ¿Queres que termine?
- Mmm… Sí, la verdad que no estoy disfrutando nada, planee esto durante meses, planeo expandirnos al exterior hace años y una vez que lo estoy logrando la pasó mal, todo ¿Por qué? Porque mi marido cumple todos los roles, menos ese, el de ser mi marido. (Dijo haciendo un esfuerzo bastante importante para no llorar)
- (Él tomó su mano) ¿Queres que vayamos a hablar a otro lado, más tranquilos?
- No, porque si nos vamos voy a llorar y no tengo ganas.
- A veces hace bien llorar, dale. Veni.
- ¿Vos no viniste con nadie? No quiero ponerte en un compromiso.
- No te preocupes que no vine con nadie, ni estoy con nadie. Dale. ¿Vamos?
- Mmm…
- Seguís siendo indecisa. ¿No? (Ella se sonrió y emprendieron camino hacia la suite de Paula, y ni bien cruzaron la puerta las lágrimas ya se le hacían incontenibles)
- ¿Me das un abrazo? Por favor. (Él tan solo asintió con su cabeza y la abrazó)
- Tranquila…
- Perdón.
- No tenes que pedir perdón. (Le respondió acariciando su espalda, y ninguno de los dos dijo más nada por algunos segundos)
- Creo que la última vez que lloré en frente de alguien fue en frente tuyo. (Dijo separándose, con vergüenza, y por eso se dio vuelta y miró la ciudad por el balcón, él se acercó a ella y posó su mano en su espalda)
- Me parece que necesitas descargarte… Te veo muy reprimida, bueno, esa es mi impresión.
- Mmm… Puede ser, pero no tengo ganas. Me da mucha vergüenza.
- Pau, a pesar de que haya pasado mucho tiempo sigo siendo el mismo de siempre, no te voy a juzgar por nada. ¿Sabes?
- (Suspiró) No, no es eso… Es que me desacostumbré a hablar con la gente, porque nadie se preocupa por mí, o en preguntar como estoy, mi mundo se volvió muy frívolo.
- Si queres podemos descongelarlo, al menos un ratito. (Ella rio) Igualmente, entiendo si no queres hablar conmigo, quizás no te sientas cómoda.
- Nunca ningún hombre me hizo sentir tan cómoda como vos. (Dijo bajando la mirada) Ni tan mujer. A nadie le importé tanto tampoco, nunca. (Suspiró y las lágrimas volvieron a hacerse presentes en sus ojos, él la abrazó por la espalda) Perdón, soy una tarada… Ni siquiera entiendo por qué te estoy diciendo todo esto.
- No sos ninguna tonta y deja de pedir perdón. (La abrazó más fuerte) Y es muy lindo lo que me decís.
- Es la verdad.
- Me gusta saberlo.
- No aguanto más Pedro.
- ¿Qué no aguantas más?
- Nada, mi vida. No la soporto. (Dijo temblando, nunca había podido hablar de esto con alguien)
- Tranquila… Y permiso. (Besó su mejilla y ella sonrió)
- Estoy rodeada de un montón de gente, y me siento muy sola. Solo me ven, pero nadie me mira de verdad. Soy invisible, hasta para él.
- Invisible no sos, no hubieses llegado a donde llegaste.
- Llegué porque soy muy frívola y sirvo para los negocios, divino.
- No estoy tan seguro de lo que decís eh.
- Cambié mucho Pedro, y no sabes lo que daría por volver a ser la misma de antes.
- Entonces tenes que aprender a convivir y a ser feliz con esta nueva Paula, o revivir la Paula de antes.
- Creo que ninguna de las dos opciones es factible. (Suspiró y secó sus lágrimas, torpemente)
- ¿Y esa poca fé?
- Es lo que hay. (Respondió enojada y entró la habitación. Él la siguió)
- No te lo dije para que te enojes, perdón.
- No me enojo con vos, me enojo conmigo… (Suspiró y se sentó en su cama) Desde que nos reencontramos que todas estas cosas se me hicieron presentes, que las sentí, con vos me acordé de la vieja Paula, me acordé de lo feliz que era, y de lo infeliz que soy ahora. (Dijo ahogada en lágrimas, mirando hacia abajo. Pedro la tomó del mentón y secó suavemente sus lágrimas) Me da mucha vergüenza esta situación, y más estar llorando.
- No tenes que tener vergüenza… Es lo que sentís, y nada que sientas puede estar mal, ni puede ser juzgado.
- Vivo una mentira.
- Desmentila.
- ¿Cómo?
- Eso lo tenes que saber vos Pau. Quizás hablando lo que te pasa sea el primer paso.
- Ojala, pero no sé. Soy muy cobarde, siento que no podría cambiar nada.
- No podes haber cambiado tanto.
- Sí, pude.
- No, estoy seguro de que no. A la vieja Paula, como vos decís, la debes tener muy adentro tuyo, sacala.
- No puedo.
- Sí que podes… Siempre soñaste con tener tu propia agencia de modelos, y pudiste tenerla… Esto también lo vas a poder hacer.
- No sé por qué mierda la quise tanto, fue la que me transformó. Esta vida de mierda que tengo… (Dijo llorando cada vez más y Pedro volvió a abrazarla)
- Sh… Tranquila, si te lo propones, vas a poder.
- Gracias.

Ella se separó un poco de él y quedaron a escasos centímetros, ambos sentían que estaban al borde del abismo, sentían una mezcla de vértigo, emoción y adrenalina al volver a encontrarse tan cerca, al volver a sentirse ta cerca. Ella casi ni lo dudó, y se acercó aún más a él, rosando sus narices. Ambos sonrieron y sintieron aquellas famosas mariposas en el estómago, en la panza. Cerraron sus ojos y se dejaron llevar por lo que sentían, y lo que sentían en aquel instante era que el tiempo nunca había pasado. Las manos de él rodeaban la cintura de ella, y las manos de ella lo tomaban por su nuca.
Sus labios se rosaron, y ambos sintieron que su mundo se ponía patitas para arriba, y fue en aquel momento en el que sus bocas se unieron de verdad, en un beso mágico, si, suena cursi, pero fue la realidad.

- (Se separó un poco de él) Perdón… (Dijo con una sonrisa indisimulable)
- No, no pidas perdón… Fue hermoso. (Dijo también sonriendo, y ninguno de los dos pudo aguantar la necesidad de volver a unir sus labios)
- No sé que estoy haciendo.
- Yo tampoco, en realidad sí… Pero no importa. Lo único que importa es que me encanta.
- A mí también. (Volvió a besarlo, pero rápidamente se separó de él) Pero está mal esto.
- ¿Qué importa si está bien o mal? Nos hace bien, es lo importante.

Ella suspiró y negó con su cabeza, para levantarse e ir al baño, en donde se miró al espejo y no se reconoció. Nunca hubiese hecho eso… Nunca se hubiese permitido sentir. ¿Qué le estaba pasando?
Lavó su cara y volvió a la suite, abrió el bar y sacó un par de cervezas, junto con otras bebidas alcohólicas.

- Yo invito.
- Esto me da un poco de miedo… (Dijo y rieron)

El resto de la madrugada pasó, y ambos estaban claramente en pedo. Se besaban, pero ya no era aquel beso tierno de hacia un par de horas, era un beso apasionado. Muy apasionado.

- Para Pedro, para… Porque sí, estoy en pedo, pero no inconsciente, y no quiero hacer algo de lo que después me arrepienta.
- Tenes razón, perdón.
- No pidas perdón. Sh… (Dijo y rieron, el exceso de alcohol les había pegado increíblemente)

Se quedaron dormidos en la cama, ella boca arriba, atravesada en el colchón, y él hecho un bollito en la otra punta de aquella enorme cama.

Al mediodía ella se despertó, sin entender demasiado nada. ¿Qué hacía Pedro ahí? ¿Por qué le dolía tanto la cabeza y el estómago? ¿Y el delineador todo corrido? ¿Por qué se había dormido vestida y sin meterse en la cama? Esforzándose demasiado se sentó e hizo un paneo de la habitación. En segundos comprendió y recordó todo. Se levantó y se dirigió al baño, se dio una ducha que casi ni funcionó en contra de la resaca y se cambió, dejando de lado todo el glamour de la noche anterior.
Calzas, buzo de joggin enorme, con capucha incluida y un rodete. Arrastrando sus pies llegó a la cama, y él abrió sus ojos.

- Buen día. (Dijo con una voz ronca, la cual causó risa en ambos)
- Mmm… Buen día.
- Decime por favor que a vos también se te parte la cabeza y tenes revuelto todo el estomago, si no me voy a considerar intolerable al alcohol.
- No, no… Estoy igual. (Rieron)

Pasaron semanas, no se habían vuelto a ver ni hablar.
Ella estaba cayendo en la realidad, en su horrible realidad, después de años. No entendía que le pasaba, o quizás sí.
Ninguno podía dejar de pensar en el otro, en lo que había pasado esa noche, en el beso, en que casi vuelven a amarse.
'No soporto más esta situación, necesito que nos veamos'
'No me entiendo ni yo Pedro, no podría decirte nada'
'Con poder volver a verte me conformo'
'Por favor, necesito entenderme'
'Yo también... Y para eso necesito que nos veamos'
'Bueno, está bien... Estoy sola en mi casa, te espero a cenar'
'Ahí voy a estar'
Ambos estaban nerviosos, ansiosos por volver a verse, aunque ninguno terminaba de entender el porqué de esa cena.
Paula dejo de lado, por primera vez en mucho tiempo, los vestidos y tacos importados habituales en cada una de sus cenas. Se vistió  con un pantalón de jean, una remera y un saquito. Discreta, sencilla. Como antes.
El timbre sonó y la mucama se dirigió a abrir.

- No, no... Deja, abro yo.
- ¿Segura señora?
- Sí, vaya tranquila Carmen. (La mucama se retiró y ella se dirigió a abrir la puerta, y al verlo allí una sonrisa se dibujó en su rostro, al igual que en de él)
- Hola... (Dijo y se acercó a darle un beso muy sentido en su mejilla, el cual descolocó a Paula, ese olor a cigarrillo la transportaba al pasado sin escalas)
- Hola. (Respondió sonriendo) Veni, pasa... (Entraron y ella cerró la puerta. Cenaron con charla de por medio, la cual se distendía de a poco, era una situación rara, pero que le hacía bien a ambos)
- ¿Vamos a otro lado donde podamos hablar tranquilos?
- Por favor. (Se levantaron y él la siguió a ella, rumbo a su cuarto)
- ¿Te jode estar acá?
- No, igualmente a donde prefieras.
- Quedémonos acá. (Cerró la puerta con llave y se sentaron en la cama) Bueno, no sé... Acá estamos.
- (Suspiró) Pau... No puedo dejar de pensar en el beso, en lo que pasó esa noche, no sé qué pasa, pero no puedo borrar eso tan lindo que sentí.
- Yo tampoco, ni en todo lo que te dije, me pasa y cada día más fuerte... No sé quién soy, es como si vos me hubieses revivido, buen, en realidad a mí no, a la vieja Paula. No me siento bien conmigo, ni con nadie. Quiero salir corriendo y escaparme.
- Nos podemos escapar juntos si queres...
- Pedro, yo tengo una vida acá, y no es tan fácil todo. Ojala lo fuese...
- La felicidad no es tan complicada como parece. Solo tenes que jugarte por lo que queres.
- ¿Y qué es lo que quiero?
- Mmm... No sé, eso tenes que saberlo vos. Yo, por ejemplo, me estoy dando cuenta que te quiero a vos, pero no sé si vos a mí.
- Creí que te había olvidado, pero estoy notando que no. Te tengo así tan cerca y me muero por besarte.
- Besame entonces, no me voy a resistir. (Sonrieron y se besaron, Pedro hizo que queden acostados en la cama, él sobre ella... Recorrió con besos toda su cara hasta llegar a su cuello y hundirse en él) Ayudame a escapar, por favor. (Le dijo cerrando sus ojos y acariciándole la nuca. Él se separó de ella, para poder mirarla a los ojos. Para poder contemplarla)
- Quizás esta sea una forma... (Dijo y la besó) Seguís teniendo la mirada tierna y penetrante de siempre, tu mirada si es la misma de siempre.
Ella sonrió y volvieron a unir sus labios en un beso que desembocó en el despojo de sus ropas, y en el acto de amor más puro.

Paula suspiró y se acomodó boca arriba en su cama, sin decir nada. Él, en la misma posición, tan solo tomó su mano.
- Creo que nunca más había hecho el amor, hacía mucho que no me sentía tan viva ni tan mujer. Nadie logra paralizar mi mundo como lo haces vos...
- (Sonrió y acarició su mano) Yo me atrevo a decir que sos con la única persona que siento que hago el amor, todo el resto es sexo y nada más que eso.
- (Giró su cabeza para poder mirarlo a los ojos) Me atrevo a decir lo mismo. (Se sonrieron y se besaron)

Él se fue, a su casa.

La nostalgia es un espejo que duplica lo vivido rescatando nuestro tiempo de las garras del olvido. 
Y es que no tengo más nadie que pelear más que conmigo porque eternos como el tiempo son las noches y el vacío. 
Porque nado hasta encontrarte en este salvaje río. Porque no me queda nada que perder que lo vivido. 
Loca, vos no entendes nada del amor. Loca, vos no entendes nada de vivir. Loca, vos no entendes nada de vivir. Loca, vos no entendes nada de vivir.’


Encendió un cigarrillo en el camino, buscando que la nicotina lo tranquilice, pero esto no funcionó, encendió otro, y otro, y otro. Por primera vez la nicotina le estaba fallando. ¿Podríamos llamarlo traición?
En fin, la única realidad era que Paula lo estaba volviendo loco, otra vez. Estaba nostálgico, recordar todo lo vivido junto a ella siempre lo ponía así, feliz por haberse reencontrado (y esta vez en serio) pero sobre todo confundido, muy confundido. ¿Cuál sería el final de todo esto?

Ella se quedó en su cuarto, en su cama...

Tengo algún recuerdo del lugar donde nací, tengo la sospecha de que también fui feliz, tengo tantas ganas de parar y de seguir, o de fugarme por algunos siglos de mí.
Y a cada noche que anocheció, su cancioncita triste me llevó, me llevó. Y a coquetear con demonios no, su bailecito torpe me llevó, me llevó 
Yo buscaré en mis recuerdos otra vez, tus ojos primero, mis noches de enero. Yo viajaré aprendiendo a seguir, abocado al arte de necesitarte. Quiero recordarte así…’

¿Cómo se volvía el tiempo atrás? ¿Cómo se volvía a ser la de antes? ¿Cómo revivía aquella valentía que antes tenía ante todo? ¿Cómo enfrentaba todo lo que le pasaba? ¿Cómo?
¿Cómo se entendía a sí misma? ¿Cómo resolvía esto que le pasaba?
Todo eran preguntas, solo preguntas…

Tenía el recuerdo latente del antes, de su vida feliz… Pero de lo que no tenía la certeza era de como volver a eso. ¿Parando todo? ¿Siguiendo así? ¿Fugándose?

Acaba de hacer el amor con otro hombre que no era su marido, en la cama donde dormía con él todas las noches. Por un lado se daba asco a sí misma, y por otro se sentía orgullosa de haber hecho lo que sentía después de mucho tiempo. Contradicción.


Esa tarde…

‘La vieja Paula es imposible de revivir, soy una cobarde, no me animo a nada. Tengo miedo, pánico, no sé qué hacer, y es posible que por eso ni siquiera entiendas esto, que todo sea un embrollo.

Gracias por haber sido un rayito de luz en medio de tanta oscuridad, gracias y perdón. Perdón porque no nos vamos a ver más, créeme que va a ser lo mejor, esto no tiene sentido, no soy la misma Paula de la que te enamoraste, y nada funcionaría, aun así si yo no me animara a terminar con todo esto. Soy distinta, soy peor. Soy un asco, me doy asco. No entiendo cómo fue que me convertí en esto, pero me convertí, soy esto. Una mina fría, calculadora, cobarde, sin sentimientos, o con sentimientos ocultos. Una mina que vive mal, triste e intenta tapar todo con el dinero y los lujos. En fin, una mina horrible… Y vos te mereces algo mejor, algo mucho mejor’

‘Tu mirada no dice lo mismo Pau, vos podes cambiar… No tenes que tener miedo, pensa que es por vos. ¿A vos te gusta vivir así?’

Y ella no respondió más, no podía hacerlo. Solo lloraba.

Lunes a la mañana, en la calle. Pedro la fue a buscar, y la encontró.

- Paula… (Dijo tomándola de la mano para que no se vaya)
- No Pepe, por favor no.
¿Me vas a decir que así sos feliz?
- Sí. (Respondió con sus ojos inundados en lágrimas)
- Sé que no, me lo dijiste y la expresión de tu cara tan fría y helada no dice lo mismo Paula. Nos conocemos y eso ninguno puede negarlo. Esa no era la expresión en tu cara años atrás... tu mirada transmite muchísima angustia.
- ¿Me dejas en paz?
- ¿Me respondes?
- Esto es un amor anacrónico Pedro, que ya pasó, que no es de ahora, es de hace años, muchísimos… No somos lo mismo, el amor no es el mismo. Yo no soy la misma.
- Nosotros podemos hacer que vuelva a  ser lo mismo. Podemos hacerlo un amor real, de ahora.
- No me animo, no puedo. Tengo miedo.
- ¿Qué pasó con esa chica valiente que se animaba a todo y que cuando tenía miedo corría a darme un abrazo? Yo sé que esa valentía sigue adentro tuyo, y mis brazos siempre están dispuestos a darte un abrazo.
- No Pedro. No. (Y se fue corriendo, él quiso seguirla pero ¿Qué sentido tendría? Su terquedad sí era la misma de siempre)

Es una forma de huir o un acto de libertad, es imposible seguir, me hago viejo y no sé en que confiar, en algo de azar luces caen en tu sombra y es un hecho triste mi naturaleza. Mi destino insiste con tenerte cerca, como la noche se lleva el sol y nos deja un par de estrellas, Cómo se quema en tus ojos, toda mi tristeza 
Y es imperdonable toda tu belleza, salvale los males de mañana muertas. Como se lleva el olvido todas mis promesas. Como se quema en tus ojos toda mi tristeza. Como la noche se lleva el sol y nos deja un par de estrellas. Como se quema en tus ojos toda mi tristeza.
Es una forma de huir o un acto de libertad

Pasaron semanas, él la evitó, y ella también lo hizo.

Las cosas con Diego, su marido, iban de mal en peor, eran un desastre. Si se hablaban era solo para pelear, hacía días que no se daban ni un beso, no cenaban ni dormían juntos, no compartían una charla. Hacía semanas que su vida se estaba convirtiendo en un infierno de verdad.

- Yo así no sigo más.
- Yo tampoco, estás rarísima nena.
- Vos estás raro. ¿Alguna vez me amaste Diego?
- ¿Vos me lo estás preguntando en serio Paula?
- Muy en serio. Porque me estoy dando cuenta de que yo nunca te amé, perdón, pero es la realidad. (Y de repente la valentía la había invadido) Me siento horrible, conmigo, con vos y con la vida que llevo. Me convertí en una mierda, yo no era así… Yo era una mina sencilla y sensible, vos y estos lujos del orto me convirtieron en esta cosa horrible que soy. Y hoy necesito ponerle un freno.
- ¿Fui yo o fuiste vos?
- No sé, supongo que de las dos partes.
- Y si queres saber la realidad, yo tampoco te amé, pero si te quise mucho.
- (Suspiró) Entonces vivimos todo este tiempo engañados.
- Puede ser… No sé. ¿Esta separación es definitiva?
- Yo creo que sí, es lo más sano para los dos Diego. (Dijo con lágrimas en los ojos y se abrazaron) Gracias.
- A vos Pau.

Fue todo poco traumático, o al menos lo fue respecto a lo que ella pensaba.

Ahora faltaba la parte más difícil, pero quizás la más linda.

Encerrada en el baño, sola… Con un test de embarazo en mano. Leyó una cantidad infinita las instrucciones, a la velocidad de la luz, pero intentando entenderla. No podía ni quería equivocarse.

La espera fue eterna, y se acercó  mirar el resultado temblando, como nunca lo había hecho.

Dos rayitas, positivo. Estaba embarazada. Sintió un vértigo, mezclado de alegría, miedo, emoción y lágrimas incontenibles en sus ojos. Lo primero que hizo fue buscar celular.

‘Pedro, necesito que nos veamos ya. Ya es ya’

‘Qué pasa Pau?’

‘Necesito que nos veamos, necesito contarte algo, y tiene que ser ahora’

‘Te paso a buscar por tú casa?’

‘Por favor’

Él salió lo más rápido que pudo de su casa, y ella lo esperó en la vereda. Aturdida, sin entender demasiado nada… Ni bien lo vio llegar se subió al auto.

- ¿Me podes explicar qué carajo te pasa? No sé ni por qué vine.
- Porque sabías que tenías que venir, me separé de Diego… Pero hay algo más importante, y mucho más lindo…
- ¿Qué Pau?
- Vamos a otro lado, no te lo puedo decir acá.
- Me preocupas… (Y ella no dijo más nada, solo le sonrió y él arrancó, a su casa)

- Primero… ¿Puedo darte un beso? (Él ni siquiera respondió, tan solo la tomó por la cintura y la besó, con mucho amor… Ella se aferró a él por su cuello y terminaron abrazados)
- Me parece a mí o vos… ¿Estás llorando? ¿Tan rápido volviste a ser la llorona?
- (Rio) No seas malo, es que te tengo que contar algo.
- Contame, ya me está matando la intriga.
- (Se separó de él y comenzó a caminar, nerviosa) No sé cómo decírtelo.
- Diciéndomelo Pau.
- No es fácil… (Suspiró) Nosotros estuvimos juntos…
- Sí, y fue hermoso.
- Muy. (Sonrieron y Pau se acercó a él, tomó su mano y suspiró… Lentamente la llevó a su panza y la apoyó allí, con sus dedos entrelazados a los de él) Estoy embarazada mi amor, me acabo de hacer un test… Y dio positivo.
- Vos… Vos… ¿Me estás hablando en serio? (Preguntó con lágrimas en los ojos, y al instante se largó a llorar, al igual que ella, y se abrazaron)
- Nunca te hablé tan en serio en mi vida.
- Te amo.
- (Sonrió) Te amo… (Se separaron y se besaron) Ya sé que no sabemos ni que somos… Y es todo muy raro, pero te juro que nunca sentí tanta felicidad de golpe,  nunca.
- No importa que somos, importa que nos amamos… Y que eso nunca cambió. Y nunca fui tan feliz. (Se sonrieron) Y me parece que esto ya dejo de ser un amor anacrónico. ¿No? Digo… (Tocó su panza) Acá está la prueba, una prueba en el presente. Un acto de amor, un fruto de amor.

El tiempo pasó, ella vendió su agencia y él renunció a la empresa, ya que decidieron irse a vivir lejos, y empezar a vivir una nueva vida juntos, ahora de a tres.
El lugar de destino fue Tandil, alejados del stress de la ciudad y conectados a la vida más simple y tranquila. Él trabajaba vía internet con distintos pedidos y ella como asesora de imagen.

Ella cambió, volvió a ser la misma de antes… Su amor y su bebe la habían cambiado, le habían devuelto todas sus cualidades, pero por sobre todo le habían enseñado a ser feliz, a valorar las cosas simples de la vida, como un beso, un abrazo, o  sentir a su bebe moverse dentro suyo.

 La vida le había mostrado las dos caras de la moneda, y sin lugar a dudas ella elegía este.


---------------

Hola... Algún día iba a volver, jajaja... Creo que es tan largo que no tiene derecho de llamarse 'corto' pero es lo que salió... el principio de este corto lo escribí una madrugada en el verano, que no podía dormirme, agarré el celular (amaneciendo) y escribí la primera parte, la primera escena, pero sin saber a donde iba.. y un día escuchando 'Perdida' (Es la canción con la que arranca) de Tan Biónica escuché el 'amores anacrónicos' y se me prendió la lamparita... Llevo semana escribiéndolo, me costó bastante, pero acá está.. Espero que lo disfruten ;) Y perdón si musicalizo demasiado con TB, pero sinceramente la mayoría de los cortos están inspirados en sus canciones, en sus frases..

Y nada, si quieren adentrarse en el mundo bionico, las canciones que usé acá son: 'Perdida' 'Loca' 'Mis noches de enero' y 'Poema de los cielos' las recomiendo todas (en realidad cualquier canción de TB) posta, amo su filosofía.

Finalizada mi publicidad me retiro, hasta el próximo corto ;)

viernes, 5 de abril de 2013

Pozos oscuros, luz al final.

'¿Qué pasó anoche? No sé. Mi alma hizo las valijas y se fue, mi alma hizo las valijas y se fue. La lluvia ácida y el frió cínico. Las hojas muertas, y mi delirio. Y cuando vos no estás, se siente fuerte. Me pongo loco, y cuando duerme Buenos Aires desespero por volver a verte. 
Ando metido en un domingo delirante, amanecido, loco en este desastre, y escucho voces, que me dicen "ándate", y a donde vaya, siempre voy a llevarme. 
Está aturdida la consciencia que perdí, estoy perdiendo en esta guerra contra mí. Atormentado sin paciencia ni fe, mi alma hizo las valijas y se fue’

Él y yo, Pedro y Paula, 23 y 21 años. Novios hacía tres. Sábado a la noche, saldríamos con nuestros amigos a bailar, Zaira, Hernán, él y yo.

Previa en la casa de Hernán, donde solo habíamos tomado un poco de cerveza y cenado choripanes que ellos se habían encargado de hacer a la parrilla.

Fuimos en su auto, en el auto de Pedro, rumbo al boliche en dónde pasaríamos aquella noche, era la famosa fiesta de la primavera, hacía mucho tiempo que no salíamos los cuatro juntos y era algo que verdaderamente extrañaba. Llegamos, y luego de estacionar fuimos a ubicarnos a aquella eterna cola de gente.

Paula- Amor. ¿Estás bien? (Pregunté apartándolo un poco de los chicos)
Pedro- Sí Pau…
Paula- No te creo. ¿Qué pasa?
Pedro- Me da un poco de miedo estar acá de nuevo. Es eso.
Paula- (Tome su mano) Sí estás conmigo prometo que no va a pasar nada, no lo permitiría.
Pedro- (Me abrazo por la cintura y yo lo abrace por su cuello, fuerte) Gracias mi amor.
Paula- Sh… (Acaricie su espalda) Te amo.
Pedro- (Se separó un poco de mí) Y yo a vos amor. (Sonreímos y nos besamos)

Pasadas las cuatro de la mañana Pedro se fue al baño, pero nunca volvió…

Paula- Chicos… ¿Lo vieron a Pepe? (Pregunté gritando)
Zaira- Se fue al baño.
Paula- Sí, pero hace mil… (Suspire) Lo voy a buscar… (Dije y deje a la parejita chapando muy cómodamente en un living de aquel boliche… Me dirigí a la zona de baños y vi lo último que quería ver, lo que más me dolía) ¡Pedro! (Grité y me acerque a él, pero él se paró empujándome) Nene. ¿Qué haces?
Pedro- ¿Qué hago? ¿Qué hago? Lo que nunca debería haber dejado de hacer, y que deje de hacer por vos.
Paula- Te estás equivocando y demasiado. (Dije al borde del llanto)
Pedro- Vos te equivocas, te crees que me salvaste y es todo lo contrario.
Paula- ¿Te estás escuchando Pedro? No puedo creer que estés así de nuevo. Me desilusionaste. (Dije ya llorando, con el alma partida en pedazos)
Pedro- Qué lástima. (Dijo irónico y volvió a empujarme) Dejame solo.
Paula- Te prometí que no iba a hacerlo.
Pedro- ¡Me importa tres carajos lo que me prometiste Paula! (Gritó)
Paula- (Abrí su puño) Explicame que mierda haces de nuevo con esto Pedro. ¿No te diste cuenta que no tiene sentido?
Pedro- Sí que tiene sentido, necesito hacerlo otra vez.
Paula- No Pedro, no. (Dije sacándole lo que tenía en su mano, pero él respondió violentamente, pegándome un cachetazo, el cual lo único que hizo fue aumentar mi llanto) ¿Qué carajo estás haciendo nene? ¿Cuánto inhalaste ya? (Pregunté con dolor)
Pedro- Nada.
Paula- ¿Ósea que estás siendo consiente de todo lo que estás haciendo y de lo que me estás diciendo? (Grité con demasiada bronca, pero con dolor también) No me busques nunca más Pedro. Nunca. (Grité con impotencia y le revolee esa reverenda mierda para salir llorando y corriendo del boliche)

‘Gorda, lo encontraste?’

‘No, pero ya fue, se fue todo al carajo’

‘Qué pasó Pau?’

‘Nada Zai, deja… Disfruta de la noche con tú novio’

‘Paula. Dónde estás?’
‘Afuera. Pero en serio, quedate con Nan, yo me vuelvo a mi casa’

Zaira- Pau…
Paula- Zai. ¿Qué haces acá? (Pregunté secando mis lágrimas)
Zaira- ¿Cómo qué hago acá? Mira cómo estás Pau. (Dijo abrazándome por el costado)
Paula- ¿Y Nan?
Zaira- Se encontró con su primo, se quedó con él.
Paula- ¿Segura?
Zaira- Sí amiga.
Paula- (Apoyé mi cabeza en el hombro de mi amiga) Se fue todo al re carajo. Lo encontré con droga de nuevo… (Dije casi sin voz por la angustia) Me gritó, me pegó, me trató para el orto, me dijo cosas horribles. ¿Y lo peor? Es que todavía no había hecho un carajo. (Dije desquitándome con bronca)
Zaira- Hey, tranquila. (Dijo y me abrazo)
Paula- Yo así no puedo más. No soporto más nada.

-

Al día siguiente me desperté y caí en la cuenta de las tremendas cagadas que me había mandado la noche anterior, y no sé si lo más grave fue volver a inhalar esa mierda, lo que más me duele de lo que hice fue como la trate a Paula, más conociéndola y sabiendo como es, era casi imposible que me perdone lo que le dije e hice.

Mensajes, en el celular, en Facebook, llamadas… Ninguna respuesta, ninguna.
'Miente, cambió toda mi vida de repente, Qué suerte, tus ojos me llevaron a la muerte. Y a rechazar toda mano amiga, desperdiciar todos los buenos tiempos, meterme en el cuerpo tu amor, meterme en el cuerpo tu amor. No bailes de mi ritmo, no temes de mi droga, no sigas esta moda te puede hacer muy mal. No se dan cuenta que no tienen pasado, presente ni porvenir. Miente, qué suerte, miente, qué suerte’

A los 17 un amigo, si es que se lo puede llamar así, me ofreció aquel polvo blanco, en una joda con amigos, sinceramente estaba algo pasado de alcohol, asique accedí rápidamente a inhalarlo. Ese fue el comienzo de todo…

Así me sentía cada vez que la inhalaba, feliz… Sentía que se acallaba todo el dolor y la angustia que convivían conmigo, el estado de excitación y euforia que me generaba me hacía olvidar de toda la mierda por un rato, pero de lo que no me daba cuenta era de que me estaba metiendo en una mierda mucho peor. Muchísimo peor.

Mi vida nunca había sido la mejor del mundo, es más, había sido todo lo contrario. ¿Mi vieja? No la había conocido. ¿Mi viejo? Mejor perderlo que encontrarlo, me criaron, como pudieron, mis hermanas… Todo en mi vida fue así, una mierda, la cual empeoró al meterme en la droga, pero, todo cambio cuando Paula apareció en mi vida, fue la primera persona capaz de hacerme sonreír, sonreír en serio, fue la primera persona en saber lo que me pasaba, en donde estaba, fue la que me ayudó y la que estuvo siempre ahí, al pie del cañón. Ella es la persona que más amo en este mundo, sé que es así, porque lo siento, pero también siento y sé que por mi culpa o por mí, pasó por cosas que no se merece, y entre ellas se encuentra la situación de mierda que le hice pasar anoche, la cual, dudo y demasiado que tenga vuelta atrás.

La única persona capaz de hacerme sentir felicidad y paz, de verdad, fue, es y será Paula… Pero hace una semana que no sé absolutamente nada sobre ella. Nada.

Es absolutamente imposible describir o transmitir lo que se siente en este infierno, y muchas veces es una lejana utopía el poder salir de allí, y yo en cierto punto lo había logrado, pero ¡No! ¡Volví! Volví a sentirme en lo más profundo del pozo sin ella, volví a inhalar esa mierda todos los días, y más de una vez por día. ¿Por qué? Porque era el único modo que tenía de olvidarme un poco de todo…

Llegue a volver a estar totalmente dado vuelta, estado en donde hice cosas que nunca hubiese querido hacer, uno de los principales efectos de la cocaína es el aumento de la excitación sexual, el resto pueden imaginárselo ustedes.

-

‘Dicen que para olvidarte 
tengo que viajar a Marte, hacer 300 años de terapia y decidir, dejar que pase el mes de Abril, juntar todas las hojas del otoño. 

Dicen que para olvidarte hay que tener en el bolsillo un almanaque sin domingos, un crucero y navegar en un océano sin mar, tomarse toda el agua de la lluvia. 
Dicen que juntando cuatro patas de conejo con sal gruesa, y repitiendo ante el espejo, voy a olvidar, tal vez yo pueda deshacer el nudo que nos ata en este hechizo. 
Dicen que del día en que te fuiste, no hago más que despedirte inventándome un presente para sentir que estoy haciendo algo por mi construyo sobre arenas movedizas

¿Olvidarlo? ¿En serio yo creía que iba a poder olvidarlo? En estos meses no recuerdo un solo día en el cual no haya llorado por él, por lo que pasó, no sé si fue tan grave lo que ocurrió aquella noche, pero ya había pasado tantas veces que sentía que esa noche fue la gota que rebalsó el vaso.

Lo amo, lo amo como a nadie en este maldito mundo, sé que es el amor de mi vida, el hombre de mi vida, la persona con la que quiero dormir cada noche… Pero no así, no así. Sufriendo por él… Pero a la vez me contradigo, porque me duele sufrir por su culpa, pero a la vez me duele estar dejándolo en banda… Aunque no sé si es tan así, en un principio creía que dejarlo era el click que necesitaba para que de verdad elija lo mejor para él, pero no sé… No sé si se dio cuenta. Porque sé que volvió a drogarse, porque Zai me contó que lo vio, en ese maldito boliche, otra vez.

Pedro- Veni Pau… (Me tomó de la mano y me llevó al parque de su casa)
Paula- ¿Qué pasa amor? Tengo frío.
Pedro- Toma… (Me dio su buzo y yo sonreí. Caminamos un poco más hasta que llegamos a un árbol, y de una rama de él colgada una cajita. Él la descolgó y sacó un encendedor de su bolsillo) Toma, agarrala…. (Yo agarre aquella cajita extrañada) Abrila… (Y eso hice)
Paula- ¿Qué es esto Pepe? (Pregunté mirando lo que había allí)
Pedro- Ya vas a entender… (Agarró un papel que desdobló y comenzó a leer, palabras sueltas) Droga, infierno, cocaína, estímulo, euforia… (Dio pase a que el encendedor se prenda y comenzó a quemar aquel papel, dejándolo en el pasto para que se termine de quemar) Necesito que toda esta mierda se termine. (Yo sonreí y volví mi vista a la caja, en dónde encontré una medallita, partida, pero que se unía, en dos pulseras distintas) Pau… (Suspiro y me abrazo por la cintura) Necesito prometerte que voy a salir, que voy a estar mejor, que lo voy a superar, que voy a poder… (Dijo dejando caer algunas lágrimas de sus ojos las cuales yo seque con mis dedos y luego lo abrace por el cuello) Y te lo prometo a vos, porque si por alguien me interesa mejorar, es por vos. (Y sus lágrimas y sus palabras provocaron que mis ojos también comiencen a despedir lágrimas) Quiero que los dos tengamos esta pulserita, a modo de símbolo, yo de la promesa que te estoy haciendo y vos como a quien se lo prometí, porque sos la persona que siempre estuvo conmigo, que más me ayudo, me ayuda, que está siempre ahí, porque sos la única persona capaz de hacerme sonreír de verdad, con ganas. (Sonreí) Porque te amo mi amor, como a nadie en el mundo. Por eso te elijo a vos… Para prometerte esto, y para morir a tu lado.
Paula- Valoro mucho que estés haciendo esta promesa, porque creo en tu palabra, porque creo en vos, y porque estoy completamente segura de que vas a poder Pedro. Vas a poder. Te mereces más que nadie una oportunidad para ser feliz, y para serlo tenes que dejar todo esto atrás. (Lo bese) Y yo también te amo, con todo mi alma, con mi vida, y no hay nada que desee más en este mundo que vivir cada día de mi vida al lado tuyo. (Volvimos a besarnos, entre lágrimas y nos pusimos las pulseritas) Te amo…
Pedro- Te amo… Gracias, gracias por estar conmigo, por ser mi luz en medio de toda esta oscuridad.
Paula- No tenes que agradecer nada, lo sabes.

Eso había pasado el fin de semana anterior a aquella noche en el boliche. ¿Para qué carajo esa promesa? ¿Para qué mierda tenía está pulserita puesta? ¡Si no sirvió de nada!
Tantas promesas me habían hecho en la vida, tantas… Y ninguna cumplieron. ¡Ninguna! Por eso las odio, pero sentí que con él iba a ser distinto…

-
‘El cielo de esta mañana tiene el color del ayer. Persigue desaforada las marcas de su recuerdo sobre mi piel. En unos ojos perdidos viven ojeras sin maquillar, y en este roto destino mi alma se fue moviendo a otro lugar. 
Y eso que ves también soy yo, el vacío que deja la noche y la desilusión. 
Si ésta tormenta dejó solo tristeza, si éste silencio me aturdió la cabeza, ya me ganó la depresión por knock out y las noches de insomnio violentas me quieren matar. 
Estoy buscando y está todo perdido, soy una huella en el camino del olvido. Y en Buenos Aires se complica más, y no hay nada en el mundo más triste que ésta soledad. 
En esta nueva mañana voy a salir a buscar, yo no me olvido de nada, quién se llevó la tristeza de este lugar.
Estoy pensando un poco en vos, es tan ridícula mi desolación. Espero quieto la razón, que me presente alguna revelación. 
Y eso que ves, también soy yo, el vacío que deja la noche y la desilusión. 
Yo necesito eso que alguna vez me diste, es un remedio para mi corazón triste. Es una forma de resucitar, de pasar el invierno, pararme y salir a buscar. 
Si esta canción no funcionó de pretexto, ya no sé bien como seguir más con esto. Yo creo en eso de volver a empezar, una noche cualquiera, princesa, no puedo encontrar. 
Estoy buscando y está todo perdido, soy una huella en el camino del olvido. Y en Buenos Aires se complica más, y no hay nada en el mundo más triste… Y no hay nada en el mundo más triste que mi soledad’

Paula- Amor, no podes seguir así… (Dijo quebrada mientras yo salía del baño) ¡No soporto más verte así! ¡Te estás haciendo mierda vos solo! ¿Te das cuenta de eso?
Pedro- Sí me doy cuenta, pero no lo puedo controlar. Te juro que no puedo… No puedo. Es más fuerte que yo. (Dije dejándome caer en la punta de la cama, sentándome allí. Desbastado, no soportaba más ésta situación. Ella se arrodilló detrás mío y me abrazó por la espalda, posando sus manos en mi pecho, metidas por el cuello de mi remera)
Paula- Sí que podes mi amor… (Beso mi mejilla y yo negué con mi cabeza) Yo estoy segura de que ese corazoncito muere por sentirse bien, por estar bien… Necesitas eso Pepe. Y sí que podes, todo lo que te propongas en la vida podes lograrlo.
Pedro- No Pau, todo no… Esto no lo puedo superar, y si no puedo hay un montón de cosas que no voy a poder cumplir.
Paula- ¿Cómo por ejemplo?
Pedro- Formar una familia con vos. (Dije totalmente quebrado por el llanto, la angustia, el dolor, la bronca, la impotencia…  ella me abrazó aún más fuerte, comenzando a llorar también)
Paula- Me encanta que deseemos lo mismo mi amor.
Pedro- Pero es un deseo, yo así no puedo ni ser tu novio Paula.
Paula- Sh… Mi novio sos, y el mejor de todos, te lo aseguro… Y yo sé que dentro de algunos años vamos a tener una familia hermosa, es lo que más quiero en el mundo, y estoy segura de que va a pasar. Porque cuando alguien quiere y desea mucho algo, se cumple.


‘Quiero para siempre que te quedes en mi mente y que me vuelvas a vivir. Quiero que no olvides todo lo que necesito de tu amor y en la noche de las noches me veras caer, pidiendo perdón amor…’

¿Cómo remediar esto? ¿Cómo remediar una promesa no cumplida? ¿Cómo hacer que comprenda que de verdad me arrepiento, que la necesito?

Dos meses, dos largos meses llenos de angustia, de dolor, de incertidumbre. De miedo, de miedo de no salir nunca de acá, y de miedo de nunca poder volver a sentir sus labios.
Miedo de no saber qué carajo iba a pasar con mi vida.

Me enteré de algo horrible, y necesitaba estar con ella en aquel momento. Haya pasado lo que haya pasado, ella siempre estuvo para mí, y ahora yo quería y necesitaba estar para ella.

-

‘Mi amor, no llores, es la mañana, la depresión asesina te vino a visitar. 
Se borra su sonrisa y me pregunta por va a continuar actuando se muere de dolor. La habitación de golpe le vuelve una prisión, apaga los incendios con la resignación’

Si mi vida estaba desmoronada, ahora era solo polvo de una pared totalmente destruida.
No podía creer que esto había pasado, no podía creer que mi viejo ya no estaba conmigo, que nunca más iba a poder abrazarlo, o charlar con él frente a la chimenea.No entraba en mi cabeza que él ya no estaba conmigo…
Las lágrimas eran despedidas por mis ojos, más que nunca, nunca sentí un dolor tan grande, tan profundo. Nunca había sentido tanta angustia en el alma.

Zaira- Pau… (Dijo acercándose a mí, que estaba sentada en un sillón, en el velorio de mi viejo, simplemente levanté mi cabeza) Hay alguien que quiere verte.
Paula- ¿Quién? (Pregunté)
Zaira- Pedro, está afuera… Pero si no queres verlo, le digo que se vaya.
Paula- (Suspire, meditándolo unos segundos… Sabía que lo único que iba a sanar un poco tanto dolor era su abrazo) ¿Dónde está?
Zaira- En la puerta. 
Paula- (Me levanté Gracias por avisarme, y por estar acá. (La abracé)
Zaira- Te amo amiga.
Paula- Y yo a vos Zai…

A la poca estabilidad física y emocional que tenía se le sumaba ésto, el volver a verlo después de tanto tiempo…
Abrí la puerta y sin decirle nada me deje refugiar en sus brazos, llorando, descargándome… Porque sus brazos siempre habían sido mi lugar.

Pedro- Lo siento mucho Pau. (Dijo acariciando mi espalda)
Paula- Gracias por estar acá, necesitaba mucho este abrazo. (Dije casi sin voz y él me abrazó aún más fuerte)
Pedro- Dude mucho si venir o no, pero necesitaba hacerlo.
Paula- Gracias… (Y no sé cuánto tiempo pase allí, en sus brazos, llorando)

Ya era tarde, las tres de la mañana… Y casi no quedaba gente, solo mamá, que estaba separada de papá hacía años, mi hermano, su novia, Zaira, Pepe y yo.

Paula- Anda si queres Pepe, ya hiciste mucho.
Pedro- Si me dejas, me quedo. (Sonreí, solo un poco y él me abrazo por el costado) Veni… (Nos sentamos allí e hizo que me recueste sobre su pecho) Intenta tranquilizarte un poco, te va a hacer bien… (Dijo acariciando mi pelo) 
Paula- (Suspiré y me acomode sobre él) Gracias por estar acá a pesar de todo.
Pedro- Sh… No son cosas para hablar ahora. (Beso mi cabeza)

Una semana después, estaba en mi casa, un poco mejor de ánimo, aunque no demasiado…
No había sabido nada más de él, y mientras estaba ordenando un poco mi cuarto recibí un mensaje de su parte.

‘No soporto más ésta situación, podemos ir a caminar para aclarar algo?’

‘Por favor, yo tampoco soporto más esto’

‘En un rato paso por tú casa Pau…’

Paula- Hola… (Dije y nos saludamos, él me abrazó)
Pedro- ¿Estás un poco mejor?
Paula- Un poco…
Pedro- (Se separó de mí) ¿Segura que queres que salgamos y hablemos? Si no tenes ganas lo podemos hacer más adelante.
Paula- (Negué con mi cabeza) Ahora, por favor.

En su auto, fuimos a su casa…

Pedro- Bueno, acá estamos… (Dijo mientras los dos nos sentábamos en el sillón, enfrentados, y yo suspire)
Paula- Perdón… (Dije con culpa) Yo te prometí que iba a estar con vos, y te deje en banda, pero no sé, vos también me prometiste que no lo ibas a hacer más, y no solo lo hiciste si no que me trataste demasiado mal.
Pedro- No Pau, acá el que te tiene que pedir perdón soy yo, yo me fui al carajo, yo arruiné todo…
Paula- (Suspire) Yo sé que es difícil, y no sé si me jode tanto que lo hayas hecho de nuevo, pero me pegaste, me trataste como el orto.
Pedro- Eso es lo que me duele, y lo que no sé cómo remediar. Sos la que menos se merece eso.
Paula- (Suspire) Eso quedó en esa noche, y yo sé que en cierto modo perdes el control, pero hoy te digo que no soportaría perder a otra persona más… (Dije con mis ojos llenos de lágrimas) Lo de mi viejo ya era incontrolable, y era algo médico… Pero vos podes mejorar Pedro, vos podes. Y te juro que no soportaría perderte por esa mierda. Nunca había sido consciente de lo que era perder a alguien porque nunca lo había vivido, pero ahora que lo estoy pasando te lo digo, no soportaría perderte, no tendría modo de soportar tanto dolor… (Y sequé mis lágrimas) Te juro que ya no se me ocurre más que carajo hacer para ayudarte, te juro que no sé. 
Pedro- (Suspiró y tomó mi mano) Te juro que no podrías hacer más, y yo tampoco sé que hacer, como salir. Estoy en un infierno, y vos sos la única que me saca un poco de él.
Paula- Necesito sacarte por completo. Agarrarte de la mano fuerte… (Apreté su mano) Y no dejarte caer nunca más, pero vos tenes que poner de tu parte también, porque no puedo remar contra la corriente.
Pedro- (Se acercó más a mí, rosando mi nariz con la suya, provocando una revolución de mariposas en mi interior, era tan lindo volver a sentirlo tan cerca) Quiero vivir bien, a tú lado y para siempre. Odie esa promesa que te hice, odie no poder cumplirla, por eso hoy no voy a prometerte nada, solo voy a contarte que hace un mes que no toco absolutamente nada, y lo hice por mí, y por vos… Porque necesito que seamos felices. Y sí que cuesta, pero necesito hacerlo. Necesito cambiar.
Paula- (Sonreí) ¿En serio?
Pedro- Te lo juro.
Paula- (Lo tomé por sus mejillas y sequé sus lágrimas) ¿Viste que podías? (Él sonrió) Te amo mi amor.
Pedro- Te amo Paula… 

Y en aquel momento nuestros labios, nuestras bocas, volvieron a unirse en un beso, en un encaje perfecto… A los pocos minutos sentí su mano deslizándose por debajo de mi remera.

Pedro- Te extraño, te necesito… (Dijo entre besos)
Paula- Y yo a vos Pepe… 

Y así fue que volvimos a ser uno, pero ésta vez distintos… 

-

Un año después ambos formaban una pareja completamente consolidada, él por fin había logrado salir de aquel infierno y, a pesar de los malos momentos existentes en la vida de todos, eran felices. Y estaban juntos.

Noche especial, para ambos. Noche única e inolvidable. 


‘Intento seguirte pero no doy más sospecho que el tiempo se nos va a acabar. Estás algo loca y sos tan clásica deja que la noche nos proponga más.
Decime que sí, hace como yo, a ver si sos tan genial 
Persigo tus ojos por la capital, me gusta que seas tan dramática, tus ojos dibujan una eternidad. 
Y está muy bien así, por hoy no pienses más, yo sé que lo necesitas 
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte. Que noche mágica ciudad de Buenos Aires… 
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera. Como me gusta verte caminar así. 
Me quedo con vos, yo sigo de largo, voy a buscarte Me mata como te moves por todas partes. 
Se queman las horas, de esta manera nadie me espera Como me gusta verte caminar así.’ 

Caminaban de la mano por el famoso puente de la mujer, la luna llena los acompañaba y un viento fresco también.

Pedro- Mi amor… 
Paula- ¿Qué gordo?
Pedro- No vinimos acá porque sí… Creo que te diste cuenta. (Ella sonrió y él la tomó de la mano para parar en un costado del puente, él la tomo por la cintura y ella por el cuello) Creo que nuestro amor es puro y real, que somos el uno para el para el otro, que encajamos y nos complementamos perfectamente, que somos capaces de hacernos felices el uno al otro, y de estar cuando el otro nos necesita. Sé que sos la mujer de mi vida, el amor de mi vida, que sos vos y nadie más que vos, Paula Chaves, la mujer con la que quiero dormirme cada noche y amanecer cada día, con la que quiero compartir mis felicidades, mis angustias, mis riquezas y mis miserias. Sé que quiero compartir toda mi vida con vos, sé que vos vas a ser la madre de mis hijos, la mujer que me de mi propia familia, aquella que tanto deseamos… Y por eso… Quiero que seas mi mujer, aunque ya lo sos, quiero que el mundo lo sepa. (Ambos tenían los ojos llenos de lágrimas, estaban verdaderamente emocionados) Quiero que seas mi esposa. 

Ella sonrió y simplemente respondió con un beso, que él respondió a la perfección. Un beso que resumía todo aquello que el uno sentía por el otro, un beso lleno de amor, de amor verdadero.


------------------

Y un día volví por estos pagos, con un corto que creo que me quedo demasiado extenso para ser eso, un corto... Pero sin querer empecé a conectar todas las canciones de Tan Biónica formando esta historia, que quizás esté contada 'Muy por arriba' para lo que suelo escribir yo, pero si no se iba a hacer demasiado extensa... A todos los que pedían un corto, espero que lo disfruten y lo comenten ;)
No sé cuando volveré, supongo que cuando la lamparita vuelva a encenderse!

martes, 12 de febrero de 2013

Let it be.

Estoy casado, hace exactamente seis meses, pero desde que nos casamos hay algo entre nosotros que se rompió, algo cambió. Lucía no es la misma de siempre conmigo, siento que nunca me amo, o que dejo de hacerlo. Y lentamente yo también estoy comenzando a hacerlo.
Ya no nos miramos a los ojos como antes, ya no se me da vuelta el mundo cuando nos besamos, ya no disfruto estar con ella, ni charlando, ni íntimamente.

Pedro- ¿A vos te parece que podemos seguir así Lucía? (Dije gritando)
Lucía- ¡No me grites Pedro! ¡Yo te amo!
Pedro- No se nota Lucía, ya nada es como antes. ¿No te das cuenta?
Lucía- Sí, y me duele.
Pedro- ¿Y te pensas que a mí no? (Suspire) Pero te juro que así no puedo aguantar más, puse todo de mí para que esto funcione. Pero no.
Lucía- ¿Me estás dejando?
Pedro- Sí Lucía, no puedo más seguir así. (Dije con los ojos llenos de lágrimas)
Lucía- Sos una mierda. (Me grito, llorando y se fue. Dando un portazo)

Me sentía ¿Liberado? Hace días que necesitaba hacer esto. Agarre mi campera, las llaves, el celular y salí rumbo a un bar. Pedí un fernet, que fueron dos, que fueron tres, que fueron cuatro. Una cerveza, la más grande de todas. Y un whisky. (Qué en realidad no sé cuántos fueron)
Apoyaba mi cabeza sobre mis brazos, los cuales estaban apoyados en la mesa. Lloraba, como un nene de cinco años. Sabía que si con Lucía era un no, era un no, y para siempre.
Estaba inmerso en mis pensamientos cuando siento que una mano se apoya sobre mi espalda.

"Pepe…" Susurró suavemente en mi oído...

Suspire. ¿Quién era ella? La única mujer que había estado conmigo siempre. Nos conocíamos desde que tengo memoria. Desde que somos dos nenes, dos piojos. Fuimos, somos y seremos incondicionales, como amigos, y como algo más. Pero no funcionamos como pareja, ya lo intentamos y no… Pero, por suerte pudimos separar las cosas y nuestra amistad sigue igual que siempre.

Paula- Hey. Pepe. ¿Qué pasa? (Me abrazo por la espalda, sentándose en la misma silla que yo)
Pedro- Me pelee con Lucía, para siempre. (Ella me abrazo más fuerte y apoyo su mentón en mi hombro)
Paula- ¿Estás seguro que para siempre?
Pedro- Sí, sabes que con ella no hay vuelta atrás. (Dije en medio de lágrimas)
Paula- ¿Y  era necesario tomar así Pedro?
Pedro- Sabes que soy así…
Paula- Pedí la cuenta que nos vamos a mi casa.
Pedro- No Pau, no. No quiero joderte.
Paula- No me jodes nene. Sos mi amigo, quiero bancarte. Dale. Necesitas descargar con alguien.
Pedro- Gracias…
Paula- Tonto. No agradezcas.

Nos subimos a su auto y fuimos a su departamento. Sinceramente, lo único que hice en todo el viaje fue llorar.

Paula- Anda a bañarte que preparo café para los dos y charlamos. ¿Te parece?
Pedro- Bueno, ya vengo.
Paula- Tranquilo. ¿Sí? (Puso su mano sobre mi pecho y yo la abracé, llorando cada vez más. Solo me abrazo, dejando que me descargue) Tranquilizate un poco Pepe.
Pedro- No puedo Pau, se me derrumbo toda la vida feliz que me había armado.
Paula- No podes ni hablar Pepe. Anda, bañate y tranquilízate un poco, te va hacer bien. (Me dijo separándome un poco de él) Dale, tranquilo.
Pedro- Te quiero Pau.
Paula- Yo también Pepe. Pero no te pongas melanco, dale. (Ella y su manía de ser tan dura, yo solo sonreí y me fui a bañar. No era la primera vez que lo hacía en su casa, ni era la primera vez que me encontraba en ese bar en este estado)

Las gotas de agua chocaban contra mi nuca, mi cabeza, con el afán de tranquilizarme. (O ese era el efecto que yo pretendía que produzcan) pero creo que no lo iban a lograr.
Mi cabeza explotaba, no paraba un solo segundo. Me bañe lo más rápido que pude, necesitaba sacar todo afuera, y que ella me ayude a aclarar un poco todos mis pensamientos.
Me esperaba en su habitación, con dos tazas de café bien calientes. Era pleno invierno.

Paula- Veni Pepe. (Dijo sentada en su cama, con su espalda contra la pared y yo me senté a su lado. Nuestras piernas estaban sobre la silla del escritorio y ella me ofreció el café)
Pedro- Gracias. (Dije agarrando la taza y tomando un sorbo)
Paula- ¿Un poco mejor?
Pedro- No… (Suspire) Me siento horrible. No sé qué hacer, ni tengo a donde ir.
Paula- Ahora estás acá, no te preocupes por eso ahora. Preocupate por estar un poco mejor Pedro, mira cómo estás, vos no sos así.
Pedro- Me acabo de separar de quién creí que era el amor de mi vida Paula.
Paula- Lo sé, pero si ella no supo aprovecharte… (Vive tirándole palos a Lucía, a veces llego a creer que le siguen pasando cosas conmigo, y lo peor es que no sé si a mí me pasa lo mismo)
Pedro- Para, tampoco la basurees a ella.
Paula- Perdón Pedro, pero odio verte así. Me hace mal.
Pedro- (La abrace por el costado) Sos muy fría, pero cuando queres sos tan tierna. (Ella sonrió y yo bese su mejilla)
Paula- Bueno, ahora meloso. Melanco, meloso. Pedro. ¿Te sentís bien? (Pregunto riendo y yo también reí)
Pedro- No Pau.
Paula- Bueno, está bien. Dejemos de joder y descargate, yo te escucho…
Pedro- Vos sabías que con ella las cosas no venían de lo mejor… (Ella asintió con su cabeza) Igualmente, yo siento que algo cambió entre nosotros después de que nos casamos. Como que dejo de amarme como antes, dejamos de ser esos novios inseparables, que se escuchaban, se contenían y se amaban a pesar de todo. Y no sé, ahora pienso que quizás antes éramos así porque éramos novios, y no nos importaba nada. Y cuando nos casamos, fue como que quisimos ir en serio con la relación y no lo soportamos.
Paula- Yo sé que vos la amas Pepe, pero quizás no sea la mujer de tu vida… Y aunque eso te duela, puede ser que sea la realidad. Y lo sabes… Y sé que lo dudas desde hace un tiempo. ¿O no? (Asentí con su cabeza) Deja que pase un tiempo, date un tiempo vos para que puedas darte cuenta que es lo que verdaderamente sentís. Dejarlo ser.
Pedro- ¿En dónde Pau? No tengo donde ir. Si me vuelvo para Mármol estoy lejísimos del laburo.
Paula- Emm… ¿Acá?
Pedro- No quiero joderte Pau.
Paula- ¡Nene! ¡No molestas! Además de que estoy solísima acá, me haría bien un poco de compañía. Dale. Además, si te estoy invitando es porque no molestas.
Pedro- ¿Segura?
Paula- Sí Pedro, no seas histérico. (Reímos)

Finalmente acepte la propuesta de mi amiga y me instale en su casa, por casi dos meses…
Nuestra relación estaba… ¿Rara? Raro era todo, seguíamos siendo esos amigos que se cuentan absolutamente todo, pero con alguna especie de histeriqueos, que no logro terminar de descifrar, Paula es una mina demasiado fría, es muy difícil llegar a saber qué es lo que verdaderamente siente, y más cuando estamos ‘jodiendo’

Yo estaba en lo que sería mi habitación, llorando, acostado en la cama, boca abajo y abrazando la almohada. Sentí que ella entró sigilosamente y se arrodilló a mi lado.
Paula- Pepe, no puedo verte más así. (Dijo muy dulce y acarició mi pelo) Decime que puedo hacer por vos.
Pedro- Nada Pau, ya estás haciendo demasiado.
Paula- (Quién no dejaba de jugar con mi pelo) ¿No queres que salgamos un rato?
Pedro- No tengo ganas… No tengo ganas de nada. ¿Te enojas si te pido que me dejes solo?
Paula- (Beso mi mejilla) Cualquier cosa me llamas.
Pedro- Gracias Pau.
Paula- No agradezcas tonto… (Y se fue)

Digamos que Pau nunca fue tan cariñosa conmigo…

Pedro- Pau… ¿En serio no te jode que me siga quedando acá? Siento que te estoy invadiendo demasiado.
Paula- ¡Basta con eso Pedro! Me encanta que estés acá.
Pedro- Pero vos siempre fuiste muy independiente, de hacer lo que tenes ganas y siento que conmigo acá no podes.
Paula- Yo elijo que vos estés acá Pepe, te lo propuse yo. No pienses en eso, me hace bien que estés acá.
Pedro- ¿Te hace bien? (Pregunte dudoso)
Paula- (Rio nerviosa) Sí, como antes… inseparables… (Respondió demasiado nerviosa)

¡Ai Dios! ¿Esta mujer me está mandando señales que yo no sé ver? Nunca estuve tan confundido. ¿Por qué vuelvo a sentir cosas cada vez que la tengo cerca? ¿Por qué me siento atraído otra vez por ella? ¡Si hasta hace dos meses amaba a Lucía!

Pau cocinaba, cantando y bailando, muy concentrada y cuando la vi, empecé a reírme.

Paula- ¡Pedro! ¡No te rias!
Pedro- Bueno, perdón. Seguí, seguí que sos muy linda. (Y ella sonrió, con sus mejillas sonrojadas)
Paula- Gracias…
Pedro- Te dejo.
Paula-No, veni. ¡Quedate! (Dijo llenándome de harina)
Pedro- Ah, no Paula. No sabes con quién te metiste. (Y metí mi mano en la harina y se la apoye en su cabeza, riendo. Pero ella se enojó e hizo lo mismo) Cuidado Chaves. Esto te puede salir muy caro.
Paula- No te tengo miedo Alfonso. (Dijimos riendo y seguimos tirándonos harina, hasta que ella agarró el paquete de salsa y yo la pare)
Pedro- No te vayas al carajo. (Le dije riendo)
Paula- ¡Ufa! Hace mucho que no te reías así, no seas corta mambo.
Pedro- Pero no me tires salsa nena. (Y ambos empezamos a reír)
Paula- Bueno, está bien. (Dejo el paquete de salsa y agarro un papel para comenzar a limpiarme, y yo hice lo mismo)
Pedro- ¿Te das cuenta que estamos jugando con fuego, no?
Paula- Sí. Pero… ¿Quién te dijo que no me quiero quemar? (Dijo pícara  y yo sonreí)
Pedro- Pau… ¿Vos me estás hablando en serio? No estoy como para joder, ya me lastimaron demasiado.
Paula- ¿Todavía no te diste cuenta Pedro? ¡Sos lento nene eh! (Rio) Nunca deje de quererte, ni de amarte. Y sé que lo nuestro no funcionó, pero nunca pude dejar de amarte. Y no te das una idea de todo lo que sufrí cuando vos me contabas toda tu historia con Lucía… (Me confesó con los ojos llenos de lágrimas) No pretendo que te pase lo mismo que a mí, necesitaba que lo sepas, y espero que esto no arruine nuestra amistad. Porque no podría vivir sin vos…

Me dejo realmente helado, pero una parte de mí sonrió muy sinceramente al comprobar que mis sospechas eran ciertas, y no sé si fue por impulso o necesidad pero me encontré besándola. Volviendo a unir nuestros labios…

Paula- No Pedro, no. (Se separó de mí llorando) No quiero que arruinemos nuestra amistad por lo que me pasa a mí.
Pedro- Para Pau. No llores. (Seque sus lágrimas y me acerque más a ella, chocando nuestras frentes) Yo creí que no me pasaba más nada con vos, pero me equivoque Paula. Nunca deje de amarte, pero recién ahora puedo verlo. (Y la tome por sus mejillas)
Paula- No juegues conmigo, por favor.
Pedro- Nunca lo haría, sos la persona más especial que tengo en la vida. Siempre lo fuiste. Estuviste conmigo siempre, a pesar de todo. Con intentarlo no perdemos nada. ¿O sí? No somos los mismos de antes…
Paula- Crecimos, maduramos. Antes éramos dos pendejos.
Pedro- Por eso… (La acerque más a mí y ella me abrazo por la cintura)
Paula- Prometeme que no vamos a forzar nada como ya lo hicimos.
Pedro- Te lo prometo… (Ella sonrió, yo sonreí) Hay que dejarlo ser.
Paula- Let it be.

Y volvimos a besarnos, pero esta vez fue… distinto. En ese beso nos reencontramos, en ese beso volvimos a amarnos.

Pedro- Nunca deje de amarte Pau.
Paula- Yo tampoco Pepe. (Sonreímos y volvimos a besarnos)

Y así fue, como aunque no lo hayamos buscado, volvimos a estar juntos, volvimos a amarnos.
Tan solo, había que dejarlo ser. El tiempo siempre nos da respuestas, el tiempo siempre nos da la razón. El tiempo nos hizo notar que nos seguimos amando, que nunca habíamos dejado de hacerlo, que había que dejarlo ser.

-----------------------

Acá el corto que tanto pidieronnnn, no era la idea original pero quedó esto, que demasiado no me convence, pero buen... por favor COMENTENLO ;)